(Cipriano W. Cifuentes)
El tráfico de estandartes
y la trata de símbolos naturales
no constituyen acciones punibles
ya que son parte de los signos vitales
del tejido social.
Los que plantan bandera
no obtienen resultados cosechables,
pero cada uno es libre de sembrar
lo que desee, dentro de lo permitido
por las autoridades de aplicación
del control de deseos.
El intercambio de valores ideológicos
es aceptado como natural:
Se cree que es propio del desarrollo,
tanto como la dependencia de recursos
provenientes del campo epistemológico.
En otras palabras, toda ideología
es parte del orden simbólico que,
como sujetos no podemos dejar
de suscribir.
El tráfico genérico de especies, la trata
o el comercio de los cuerpos aptos
para el consumo, son manifestaciones
de la ley natural de la oferta y la demanda:
El signo vital por antonomasia.
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