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miércoles, 17 de marzo de 2021

Recreo

 

 

(Horacio Ruminal)

 

Creo en lo que crece.
Creo en las creaciones que crecen.
Creo en cualquier creencia que acredite
un crecimiento histórico.

Creo en la selección natural
y en la selección sobrenatural, fuente
de todo crecimiento justo.

Creo en el poder de la reconversión
y en la reconversión del poder:
el poder corrompe
pero la corrupción empodera.

Creo en los ciclos que se cierran
y en la apertura de los mercados.
Creo en la salida negociada
del mundo del intercambio.

Creo en la neuroeconomía,
en la neurofilosofía y en las buenas
prácticas epistemológicas.

Creo en la normatividad, en la
multiplicidad de los disciplinamientos,
en la diversidad como fundamento
y en los entes autónomos.

Creo en los metabolismos superiores,
en las metas de la manipulación
inteligente y en la autosuperación.

Creo en la ecuación costo – beneficio,
en las opciones disponibles para agregar
valor y ampliar los servicios.

Creo en la vocación de crecimiento.
Creo en todo lo que crece
por propia voluntad o de terceros.
Creo en la tercerización de todo
como fuente de oportunidades.

Creo en la igualdad de oportunidades
para todos los sectores del oportunismo.

Creo en el poder sanador de la palabra
y en la contaminación sustentable
de los recursos semánticos.

Creo en el verbo encarnado
y en la ciencia neurocognitiva.
Creo en la gestión positiva
de nuestras emociones y emisiones.

Creo en el diseño inteligente,
en el poder de la concentración
y en la concentración de poder.

Creo en la iniciativa privada,
en los modelos inclusivos
y en la capacidad de decisión
de los más capaces.

Creo en el trabajo de la empatía
como generador de liderazgos positivos.

Creo en la utilidad de reciclar, en las
utilidades que se reciclan
en modelos replicables, proyectables y
escalables.  

Creo en las nuevas escalas de valores
que impone la evolución, y junto al
desarrollo de consensos empáticos
nos permitirá crecer a valores impensados.

Creo en la libre circulación
de mercancías y sujetos.
Creo en las economías circulares.

Creo en la voluntad de crear y recrear.

La Neuropoesía libera endorfinas,
y nos libera de los malos hábitos poéticos,
como el uso recurrente de la repetición
y el vicio de repetir en forma recurrente,
fuera de los patrones apropiados.

Es más:  Nos libera de las aspiraciones
indeseables y neurotóxicas
y del ocio mal tramitado

lunes, 15 de marzo de 2021

El libre ejercicio de la ocupación

 

 

(Carlos Inquilino)

 

Zonificar las cavidades
libres y ocupables.

Ozonizar  los huecos
o nichos
aptos para la ocupación.

Espacio y tiempo vacantes,
recursos necesarios
para el ejercicio de cualquier
ocupación.

La materia que nos ocupa
incluye el vacío  (lo)
y la necesidad secuencial de
ocupar  y  desocupar

(Dejo este espacio libre)

La ocupación plena no existe
como tampoco el perfecto vacío
ni el reposo absoluto

(Pero existe la muerte: una certeza
que además es la única)


II

Entre estar ocupado
y ocuparse
hay  un  abismo

Ahora estoy ocupado
en emitir este enunciado:
emitir es una ocupación temporal

-como todas-

(es necesario emitir algo
para poder volver a incorporar)

Es tan natural incorporar
como ser incorporado

(la voz pasiva nos permite
detectar el objeto directo.
Cada objeto emitido ocupa
un espacio)



III

Librados a emitir signos vitales
sentimos,  conocemos,  buscamos
el sentido en la función.

Gozamos emitiendo su residuo
y gozamos del sentido residual

¿Quién es más libre:  
el ocupado o el desocupado?

No hay que preocuparse:  
ocupamos un lugar transitorio
y toda ocupación es relativa.

Zonifiquemos el futuro:
toda cavidad es una oportunidad
para ocupantes venideros.

Hay que estar disponible,
no es lo mismo ocuparse
que estar ocupado.

Supe nacer desocupado
y supe más:

Provenimos de esa acción,
y al desocupar ese cuerpo
generamos nuevas oportunidades
de ocupación.  Luego, podemos emitir
esta verdad:  La vida no es más que
un tránsito entre sucesivas ocupaciones
y desocupaciones, con o sin pasión,
estamos en condiciones de afirmar:

La desocupación es una fuente
de oportunidades. 




sábado, 13 de marzo de 2021

Para aburrirse con ganas

 

 

(Onésimo Evans)

 

El aburrimiento es un signo vital,
le escribo a un compañero (*)
que se aburre, después de un infarto.

No sé si es ocurrente.  Para ser sincero,
antes se me ocurrió:  No hay aburrimiento
sincero.

No sé por qué la descarté,
es lo normal, pienso, descartar.
Siempre hay algo que descartar.
Elegir es descartar:  una función natural,
como escribir  (descarto otras palabras
para escribir éstas)

La vida es un continuo descarte
que sucede, mientras nos vamos
volviendo descartables, podría cerrar:
¿Cómo aburrirse, habiendo tanto por
descartar?

Pero no, no descarto nada
y a riesgo de aburrir a algún lector
ocasional  (que descarta al aburrimiento
como motivo o recurso poético)
vuelvo a cero, para ser sincero:

Descartar es un signo vital.

Opción 1:  No hubiera sido adecuado
inquietar al compañero operado
poniendo en duda la sinceridad
de su aburrimiento.

Opción 2:  La descarté, por no poder
recordar al autor de la frase  ¿Lacán?
¿Barthes? ¿Nietzsche? ¿Sócrates?
¿Descartes?

Podría averiguarlo…, sí, pero cuando
esté aburrido.

Ahora descarto todo, compañero!

***


(*) compañero:  dícese de aquel que descarta
      más o menos lo mismo que uno

jueves, 11 de marzo de 2021

Víveres

 

(Asensio Escalante)

 

Vi víveres enhiestos
adláteres, mucílagos

Vi válvulas, binomios,
vestigios y vetustas
virtudes en las márgenes

Vi hojas y cadáveres
creciendo entre guapísimos
guarismos

Vi esporas en las vísperas
y efímeras vigencias

Vi turgencias declinar
en tiempo y forma
alimentando el sueño
vermiforme

Vi pasar al participio agusanado
y al gusano sano
en plena ocupación, indiferente
a los fermentos
del trabajo humano
sin reclamar su condición de prójimo

Vi vertir y vi invertir,
vi verificar, clasificar y envasar

Vi catafalcos, cataduras y catéteres

Vi cuerpos resignándose
al futuro de ser víveres
orgullosos de ser aptos
para el consumo humano

Vi consumir y celebrar
sin preguntar:  Ud. preguntará
por la continuidad del canto:

¿Ud. preguntará por qué cantamos? 

 

(Su pregunta no molesta, siempre

 que sea en horario de atención

 al consumidor y no interrumpa

 nuestro consumo)

martes, 9 de marzo de 2021

No todo es nítido ni azul

 

(Ricardo Mansoler)

 

Toda palabra es sospechosa
dice el poema que no empieza

Podría empezar, pero vacila
en el epígrafe, como puede leerse
y aceptarse más arriba,
antes de empezar a descender y
cobrar cuerpo, observando el movimiento
de las formas que lo contienen, para
resolver en el vacío.

El vacío no empieza
ni sirve como epígrafe, es pura
continuidad sin solución, ausencia
de tensión:   A falta de tensión,
conviene detenerse.  

No hay poema posible ni pensable
sin la necesidad de resolver.
Un poema puede resolver en cualquier parte,
incluso en el vacío, pero el movimiento
acéfalo no conduce ni produce sentido,
ni emoción poética o materia aprovechable,
ni utilidad reciclable:  ningún reciclador
calificado ni reducidor ontológico
sería capaz de hacer nada con eso.

El movimiento necesita un cuerpo,
y el cuerpo necesita, al menos, un sentido
para mantener su propia tensión
respecto del vacío, y emitir su propio
movimiento en condiciones normales,
o incluso naturales:  

Estamos en condiciones de naturalizar,
no hay motivos para alterarse
ni tampoco para no hacerlo:

No somos naturalezas inalterables,
pero cualquier alteración empieza
por despertar sospechas…

“Quien no se mueve, no siente las cadenas”
Podría empezar citando,  un epígrafe apto
para cualquier poema.

Toda palabra en movimiento, es sospechosa
¿qué busca?  ¿por qué no se queda donde está?

Hecha la salvedad, podría empezar por ahí,
el poema, y extenderse como un salvoconducto
para descender hacia el futuro.

Pero el poema vacila:  
se consume en el tiempo,
tiene una línea de conducta,
no ofrece ninguna seguridad,
no atrae inversiones y despierta sospechas.

Toda palabra es sospechosa.

Este poema, podría no ser lo que parece,
pero es lo que es.  En cualquier caso,
nunca será un lugar seguro. 

Creamé

jueves, 4 de marzo de 2021

El sueño del nicho propio

 

(Horacio Ruminal) 


Hay nichos de libertad
bolsones de equidad
y sensatez, donde cultivar
la dignidad aspiracional.

Hay nichos de altruísmo
y otros anacronismos.

Pero hay, también, nichos
más populares, una tendencia
que crece:  El nicho se perfila
como una inversión segura.

La proliferación de nichos
es un signo vital
en las sociedades modernas, libres,
dinámicas, en avanzado estado.

Hay nichos de democracia:
Los funcionarios en ejercicio
buscan consensos, estimulan la
movilidad social y procuran
el bien común  (los recursos retóricos
son un nicho de gran utilidad para la
política)

Hay nichos para todes

El nicho, como la propiedad, objetiviza
la libertad individual:  cada cual es libre
de elegir su nicho de pertenencia.

La disponibilidad de nichos
es capital para mantener el orden.

La naturaleza de los nichos es variada,
un nicho puede ser temporal, ocasional,
virtual, polifuncional, etc.  respondiendo
a la diversa necesidad:

Donde hay una necesidad, hay un nicho


II
Hay focos de resistencia, son pocos,
pero en cambio surgen nuevos nichos
de resiliencia.

El nicho es una buena oportunidad
para desarrollar el sentido de pertenencia
y cultivar nuestros altos valores residuales.

Hay nichos para cultivar la empatía,
aprender a gestionar  emociones,
pulsiones, adicciones y contradicciones,
así como proponerse desafíos, alcanzar
metas, generar nichos de trabajo empático
en franca camaradería en un ambiente sano,
para liderar el nicho propio y luego liderar
nuevos nichos.


III
Gracias a la tecnología
disponemos de nichos de última
generación, nichos de diseño inteligente
autosustentables y autosuficientes:

Quien  entra en ellos
no tiene nada que hacer, ni que pensar
ni que desear.  Puede olvidarse de su propia
conciencia y gozar de las propiedades
de su nicho y las nuevas aplicaciones
disponibles que se instalarán en forma
automática.

La vida útil de los nichos, es variable,
ajustable y reprogramable en algún caso,
pero no hay nada que temer, con vistas
al futuro:  los nichos parecen tener más
futuro que nosotros.


IV
Hay nichos de libertad,
bolsones de riqueza,
túmulos de acumulación primaria
y reservoreos para los efluentes.

Hay cuencos de sensatez.
Hay cuévanos donde abrevar
en virtudes residuales.

Hay nichos de dicha,
ergástulas de regocijo
y espernáculos de goce.

Hay latebras y escondrijos
donde refugiarse
en busca de la propia alegría interna.

Hay aguantaderos
oficiales y suboficiales.

V
Hay nichos

Afuera es noche,
adentro es nicho,
escribo en mi nicho seguro
con propiedad y sin premura.

Adentro no anochece a las ocho
ni a las doce:  el nicho nos protege
de la intemperie y sus peligros.

Adentro, el poema sueña su nicho
y se rebela a revelar lo obscuro:  

La poesía puede ser más o menos pura,
puede ser seca y dura,
puede, ya madura,
reconocerse como materia obscura.

Pero nunca será un nicho
de la literatura

(ni un extravío del canto
del ruiseñor empoderado
por generaciones perdidas
que buscaban en vano,
su nicho en medio de la noche)
 

martes, 2 de marzo de 2021

Efemérides II

 

 

(Carlos Inquilino)

 

En el día del enriquecimiento ilícito,
después de llamarme a silencio
y no obtener respuesta
volví sobre mis pasos
y contemplé mi hoja de ruta:

estaba ahí, como otros días,
idéntica a sí misma.

Que lo posible no nos oculte
lo pensable.  Escribí en mi diario.

Que las altas aspiraciones
no conspiren contra las otras,
menos imposibles y más populares.

Que las bajas pasiones
sean reconocidas como tales
en el marco de la igualdad
de oportunidades y el derecho a
la biodiversidad de todo ser
apasionable

Elevo una oración
por la elevación de esta causa,
por los elevados altamente
y por los elevadores

Elevo una oración
por las preguntas sin respuesta
por las respuestas evasivas
y por las causas perdidas.

 

 

 
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