(Tomás Lovano)
No me ensucie,
le dijo una papa a otra.
No soy yo, sos vos.
Le respondió la papa aludida
como otra.
Cuando las papas queman,
no importa la higiene, terció
una papa impar: Estamos
todos en el mismo barco, o
en la misma olla.
Sí, pero no somos todas iguales,
yo tengo una trayectoria, una
historia limpia que respetar.
¿A quién le importa el pasado
de una papa? Dijo la otra papa.
Ahora quemamos todas por igual,
tu ficha limpia no te va a salvar:
Hervimos en el mismo agua, al
calor del hervor todo se limpia
y se olvida: El pasado pisado.
Seremos puré, o papilla en el mejor
de los casos. Una papa cocida no
puede hacer nada.
La papa impar, asumió el liderazgo
ocasional y puso fin a la disputa:
No importa quién ensucia a quién,
ni quién está más o menos limpio.
No se puede volver al pasado,
ningún tubérculo podría:
Ni los organismos más inteligentes
pueden, a pesar de que resuelven
muchas cosas.
Los inteligentes buscan soluciones,
los inútiles buscan culpables, dicen
ellos que saben más que nosotros y,
además, cultivan ideologías.
Nadie tiene la culpa de ser papa,
disfrutemos estos últimos minutos
de ebullición sin perder la compostura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario