(René Gociarte)
El sobre saturado
se filtró por una hendija
en la sutura de la grieta madre.
Llegó hasta el epicentro
del pesebre, después de
atravesar el mar,
los arrecifes y las costas
saturadas de turistas.
El sobre saturado,
bien sellado y lacrado
hasta los tuétamos,
se mantuvo hermético
como expresión de deseo
excedido en peso y volumen
pero saturando bien.
Sin sobreactuar, se deslizó
con actitud evolutiva
hasta llegar a destino y ocupar
su lugar de infiltrado especial.
Sin ser notado, y sin sobrar
la situación, se posicionó
entre los vendedores de salud
que celebraban una liquidación
exitosa.
Ni los más conspicuos
advirtieron su presencia
entre los cuerpos colegiados
y ensobrados.
El sobre saturado lo saboreaba
y callaba con corrección.
Nadie habló de grietas, sellados
ni suturas: Acá no sobra nadie,
dijo una voz empoderada
y todos consensuaron:
Esa frase era bien popular, entonces
la acunaron antes de acuñarla, junto
a sus respectivos sobres soberanos:
Todo estaba por negociarse.
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