(Encarnación Segura)
Los que intentan cancelar a Dios
tendrán su merecido.
Él todo lo registra con amor, hasta
los pensamientos más secretos
y los deseos más íntimos.
Cuando llegue su hora, habrán
de rendir cuentas.
El arrepentimiento póstumo
no les servirá de nada. Dios perdona
muchas cosas, pero la Justicia Divina
es implacable.
Es mejor arrepentirse a tiempo.
Quienes no fueron bendecidos
por el don de la fe, al menos deberían
ser respetuosos y profesar la neutralidad:
Podría servirles como atenuante
a la hora del juicio final, que tarde o
temprano tendrá lugar y nadie podrá
permanecer ajeno.
Los enemigos de Dios, quienes conspiran
e intentan cancelarlo, tendrán su merecido.
La cultura de la cancelación
tiene los días contados.
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