(Amílcar Ámbanos)
No podemos juzgar al poema
de hoy con los mismos parámetros
del siglo pasado.
Este poema, nacido bajo otras
condiciones, no puede ser juzgado
con aquellos valores superados.
La Historia pesa, y tiene un papel
determinante en cada objeto que
se emite, hoy como ayer.
La función poética permanece,
sólo porque se adapta a la realidad
histórica, adoptando nuevas formas.
Hasta las condiciones de producción
son otras: Un manuscrito, en estos
tiempos es un anacronismo, como
contar sílabas, letras o palabras.
Sólo los poetas viejos y recalcitrantes
siguen haciéndolo, como una forma
de resistencia al paso del tiempo
y los nuevos valores de uso:
Prefieren aferrarse a lo conocido, el
pasado, despreciando los recursos
tecnológicos y los valores digitales.
Esa resistencia, hay que aceptarlo, es
poética en el fondo y también puede
tener algún valor.
Si somos honestos y sensatos, no se
puede aceptar todo sin cuestionarlo:
Un poeta complaciente carece de valor.
Fuera de eso, el poema debe reflejar
en sí, toda la evolución histórica operada
desde la manufactura del primer poemna,
que no conocemos.
Luego, está claro que los valores cambian,
siempre cambiaron y seguirán haciéndolo.
No podemos juzgar al poema con aquellos
parámetros perimidos y vetustos.
Nuestros juicios de valor deben ser mesurados,
no se puede juzgar a la ligera:
Hay poemas que no responden a esos valores,
ni a éstos de hoy porque se han adelantado.
No podemos juzgar al poema:
Todo aquel que juzga,
puede también ser juzgado.
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