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viernes, 31 de mayo de 2024

Volver a la tierra

 

(Encarnación Segura)

 

Es más fácil enterrar un cuerpo

que desenterrar un hueso o un tesoro.


Ya casi nadie entierra

nada atesorable: Hay lugares seguros

y confiables donde poner a resguardo

los valores.


La tierra y el tiempo todo lo degradan.

Hay evidencia suficiente de que la tierra

no es un lugar seguro para nadie.


El hábito adquirido y heredado de enterrar

cuerpos, parece tener los días contados:


Hay quienes se anticipan al futuro

y ordenan a sus hijos o futuros deudos

disponer la cremación de sus restos.


Las cenizas ocupan poco espacio,

luego se disipan. El fuego purifica,

economiza, y la tierra lo agradece:


Nuestros cuerpos no sirven como abono,

tampoco.


miércoles, 29 de mayo de 2024

La metáfora y el campo popular

 

(Horacio Ruminal)

 

El avance de la metáfora en el campo

popular parece irrefutable.


Los recursos metafóricos permiten

el diseño de nuevas estrategias a futuro,

apuntando a la sustentabilidad para obtener

consensos desde prácticas amigables con el

entorno, bajo modelos cada vez más inclusivos

de control.


Los pueblos necesitan metáforas que los

identifiquen y revitalicen: Que se adapten

a las nuevas condiciones para dar cuenta

de una realidad que siempre puede ser peor.


La producción de metáforas versátiles, junto

a los nuevos eufemismos de diseño, son claves

para evitar el adoctrinamiento y preservar los

valores esenciales del campo popular, libres

de emisiones tóxicas, contaminantes

o sospechosas.


Carne y capital humano

 

(Onésimo Evans)

 

Toda la carne del mundo está disponible

como nunca:


Hay suficiente volumen para abastecer

a generaciones de ejércitos de desocupados

estructurales.


Nuestras carnes son las mejores del mundo.

Sabemos que todo el mundo nos desea:

La carne siempre fue un recurso natural

y acreditamos una historia como proveedores.


Tenemos los mejores cortes y la producción

se mantiene a niveles aceptables, sin merma

de la calidad. Confiamos en que el mundo

renueve sus deseos por nuestras carnes y

confiamos en las relaciones carnales.


Ahora estamos en condiciones de producir

cuchillos de carne y agregar valor a nuestra

materia prima.


Todos tenemos una prima o un primo vegano,

estas cosas pasan, son modas que más temprano

que tarde pasarán. Nadie sensato puede vivir sin

carne:


Provenimos de las relaciones carnales.

Ahora vamos a un corte, seguimos juntos.


martes, 28 de mayo de 2024

La zorra y el abad

 

(Encarnación Segura)

 

Dábale arroz a la zorra el abad.

La zorra hubiera preferido otra

cosa, pero el abad no lo sabía,

ni sabía darle más que su arroz:


En la abadía no se cultivaba otra

cosa.


La zorra, azorada, aceptaba su porción

de arroz orgánico como si fuera un

chancho que come cualquier cosa

que lo engorde, hasta ser adobado

como dios manda a sus rebaños.


Pero un abad es ajeno a los placeres

de la carne con o sin adobar junto

a extrañas guarniciones:


El arroz es suficiente alimento para

él y lo comparte con su zorra.

El abad agradece ese arroz en sus 

oraciones, en su nombre y en el de 

la zorra:


Las zorras no son de agradecer mucho,

sólo comen y digieren, para volver a

esperar su arroz, aunque prefieran otra

cosa.


lunes, 27 de mayo de 2024

Nuestra misión en el mundo

 

(Aparicio Custom)

 

El hombre sabe someterse

a casi todo, con una voluntad

digna de mejores causas.


Las causas van y vienen, como

los efectos personales, y suelen

tener una vida útil:


No se puede abrazar por siempre

una misma causa, mucho menos

una causa perdida.


Aunque al final se pierden todas,

con o sin justicia.


Pero si algo ha aprendido el hombre,

además de someterse, es a justificar

su sumisión: Lo celebra como un

logro de su capacidad de adaptación.


(Dícese que es el mayor recurso evolutivo)


Este mundo es de los que se adaptan, nos

ilustran los adaptadores.


¿Ya completaste tu adaptación?


Yo no, pero estoy acostumbrado.


Orden Interno

 

(Dudamel Rambler)

 

Olga barre,

yo barrunto algo

y el elefante barrita.


Rita madura un pensamiento

propio distinto de éste:


Barrunto que todos son distintos

en un punto pero no pontifico:

La propiedad hace la diferencia,

tengo para mí.


A veces pensamos lo mismo,

aunque no sea idéntico: sólo

cambia la forma de ordenar

los elementos.


El elefante barre, se oye su barrido

horizontal y paralelo al discurso

del amo y el esclavo.


Olga barrunta con propiedad

algo que me resulta ajeno

hasta cierto punto:


Entonces barrito como era de esperar:

con todo éxito. Rita aprueba con un

gesto cómplice, distinto al del elefante

que ha dejado de barrer y ahora me

mira sin comprender:


El vuelo de este mamífero, no siempre

es compatible con los desaguisados

del vuelo poético.


Es inútil explicarle que los poemas

no son para entender, como tampoco

el éxito, barrunto mientras barrito.


domingo, 26 de mayo de 2024

Lectura no recomendada

 

(Luis Espéculo)

 

No entendí mi poema,

ya me había pasado.


Entiendo que es normal,

tanto para el poema como

para cualquier entendimiento

limitado:


Los poemas tienen sus límites,

hay que entender que no son

para todos; si no, no serían

poemas.


Ninguno es para todos, y mucho

menos los buenos poemas, cuyo

nivel de elaboración los aleja de

la lectura fácil o periférica.


Es preferible que el poema ofrezca

alguna resistencia, que presente

zonas obscuras donde vacile la lectura.


Ahí, sólo ahí, tiene lugar el acto

creativo del lector, que está solo

y debe entenderse con su propia

oscuridad para elegir el sentido

que produce.


¿Qué otra cosa tendría que producir

el poema? Todavía no se sabe, pero

la producción no declina.


Ésto no significa que todos tengan

el mismo valor para todos, ni para

un lector genérico en particular.


Cada poema debe ser capaz

de diferenciarse perfectamente

de los demás, fijar sus límites

y ocupar un lugar propio.


Caeríamos en un lugar común

si dijéramos que todo poema

que se pretende de alcance universal

es sospechoso, o ni siquiera es un

poema.


Hay que entenderse con las dificultades

que plantea el poema para poder llegar

a destino.


¿Cuál es el destino último de un poema?

Hasta ahora no se sabe, sólo conocemos

algunos límites.


No entendí mi poema, al cabo de una nueva

lectura algo más ambiciosa. Podría tratarse

de una buena señal:


No sería tan bueno si lo hubiera entendido

con normalidad.



viernes, 24 de mayo de 2024

El lugar de los animales en nuestro mundo

 

(Serafín Cuesta)

 

Un animal no tiene mucho que pensar,

no conoce la ley de causa efecto, ni

las otras leyes naturales.


La animalidad le proporciona todos

los mecanismos para habitar este mundo

y sostenerse, observando su propio

instinto de animal.


No necesita controlarlo, ni controlar

a otros: El propio Orden Natural

dispone sus mecanismos de control

para que ninguna población se expanda

en forma peligrosa para otras.


En el mundo animal, los predadores son

tan necesarios como las presas. Ellos no

lo saben, no tienen conciencia del papel

que les asigna la Naturaleza, sea como

víctimas o victimarios.


La conciencia animal es muy limitada

y no difiere mucho entre las especies.

No hay mucha competencia entre animales;

es natural que casi no evolucionen:


Ellos no controlan instintos ni deseos,

apenas si controlan sus esfínteres: tal vez,

el único rasgo que tenemos en común.


Nosotros, por el contrario, a partir del control

exitoso de nuestra parte animal, desarrollamos

una inteligencia superior y vencimos a nuestros

predadores.


Controlamos el mundo para el propio beneficio

y no dejamos de desarrollar nuevos dispositivos

de control cada vez más sofisticados:


La inteligencia es control: Toda nuestra historia

es la historia de la lucha entre distintos grupos

por controlar a los otros y controlarlo todo.


Todavía quedan algunos focos de resistencia,

expresiones marginales de conflictos 

provenientes del pasado; anacronismos:

 

Podemos afirmar que la violencia residual 

que aún subsiste, es un anacronismo:


Confiamos en optimizar los controles

y mantener el Orden Natural.


jueves, 23 de mayo de 2024

Búsqueda sin resultados

 

(Dudamel Rambler)

 

Busca lo vano

en la palabra vana.


No se vanagloria pero se reconoce

regodeándose en el no que lo rodea

como un cuerpo:


Todo cuerpo es un peligro

no buscado. Los que lo buscan,

descuentan que sea en vano


y gozan confrontando: entre lo vano

y lo no vano puede precipitar una

verdad.


La verdad, el precipicio, como todo

cuerpo es un peligro: ¿Para qué

profundizar?


Busca lo vano entre las propias

palabras. Busca lo vano:


Es mejor mantener al cuerpo

a salvo de formas engañosas.


Busca lo vano en la palabra vana

o semivana hasta alcanzar el Nirvana

de lo vano.


Se interrumpe para vanagloriarse

sin desmedro, mientras dibuja un círculo

vicioso:


Hay un vaivén que yace en la superficie

de la noche regodeándose en el no,

como unidad que no se reconoce.


lunes, 20 de mayo de 2024

El zángano desnudo

 

(Amílcar Ámbanos)

 

El zángano desnudo

busca su adjetivo. No descansa

en su condición de zángano,

aunque podría.


Luce rozagante como una gota

de rocío recién envenenada por

Dios.


Zánganos y dioses, son criaturas

ociosas, pero el zángano no aspira

a que se le endiose, ni espera 

descender de Dios.


Ser zángano es bueno y es perfecto.

Este mundo está plagado de cuerpos

que trabajan más de lo necesario,

por un poco de veneno.


No hay que envanecerse ni envenenarse.

Un zángano vuela poco y nada; podría

hacerlo perfectamente si quisiera, pero

no lo necesita.


No necesita mucho un zángano

para sentirse útil y perfecto.

No hay motivos para cansarse

de ser zángano.


Sólo buscaba su adjetivo posesivo.


domingo, 19 de mayo de 2024

Nuevas medidas

 

(Tomás Lovano)

 

Esta noche me desmido,

como un árbol fuera de control

que gana altura sin fundamento,

más allá de lo opinable.


¿Qué voluntad lo habita

al elevarse? ¿Lo impulsa

la competencia?


Tal vez no tenga techo

ni sepa cuántos pájaros anidan

en sus ramas.


Para ser justo, habría que irse

por las ramas y alcanzar los brotes

apicales que prosperan en lo alto

como un canto sin motivo.


¿Cuánta vida nocturna nos es

velada, mientras dormimos el sueño

de los justos?


¿Hay alguna medida justa?


Por lo que se ve, todavía no,

pero tal vez esté próxima a brotar.


Esta noche me desmido.


sábado, 18 de mayo de 2024

Éxitos exóticos

 

(Tomás Lovano)

 

Consumir probióticos

prolonga la vida útil

del consumidor.


¿Conocés las ventajas de

los probióticos? ¿Cuántas

ventajas conocés?


No te conformes con lo conocido,

hay qie probar y descartar. Hay

mucho para descartar.


El consumidor sano, nunca está

conforme: Conforma un colectivo

dinámico que no se satisface,

siempre va por más.



Demanda más y mejores productos,

sosteniendo la cadena productiva, el

movimiento de los mercados, y la

economía, tanto la micro como la

macro.


¿Ya probaste la dieta macrobiótica?




jueves, 16 de mayo de 2024

El sueño de los náufragos

 

(Nicasio Uranio)

 

El sueño de los náufragos

podría coincidir con el de

los justos, pero no es igual

ni equivalente: 

 

sería pura coincidencia.


Los justos, por su sola condición,

sueñan lo que merecen: un mundo

más justo que éste o su equivalente.


La condición del náufrago, en cambio,

no implica que deba ser necesariamente

justo, ni permitiría descartar que no

hubiera sido justo su naufragio:


Podrían tener lo que merecen, aunque

sueñen otra cosa (los náufragos gozan

de ciertas libertades)


Convengamos, el espectro que abarca

la palabra es amplio, como el de la

metáfora que contiene el náufrago

genérico:


Se puede naufragar en cualquier ámbito,

líquido o sólido sin que altere el sentido

metafórico.


En cuanto al sueño, es un espacio no

menos difuso, sin límites precisos:

Casi como el concepto de justicia.


Para ser justos, no sabemos si el sueño

de los justos es el mismo entre ellos, ni

el mismo de hace cien, o cincuenta años:


Las condiciones siempre cambian, así

como se renuevan las oportunidades

de naufragio.


De los sueños, queda mucho por aprender,

tanto de los justos como de los comunes.

Pero a naufragar se aprende naufragando.


La evolución de la leche

 

(Horacio Ruminal)

 

Garantía de Bienestar Animal,

leo en el sachet de leche,

certificada por el IRAM.


Me quedo más tranquilo:

Con esta leche hago yogur

que disfrutará toda la familia,

sabiendo que proviene de vacas

felices.


Descuento que ellas también

disfrutan entregando su producto

(vaya a saber qué destino hubiera

tenido) a una causa noble:


Alimentarnos a nosotros, alimentando

la evolución natural de la especie

superior: Por algo estamos en la cima

de la cadena trófica.


No, no es un trofeo: Se trata de un

merecimiento que es justo disfrutar:


Las especies elegidas, como los pueblos

elegidos, no tenemos nada que temer

ni reprocharnos.


Por algo fuimos elegidos, descontamos

que en una elección justa y soberana.


Hacer yogur es fácil, basta la buena leche

y un yogur: los bacilos harán el resto del

trabajo. Después, se puede agregar frutos

del bosque, mburucuyá, kiwi o el sabor

que se prefiera.


Lo importante, es el bienestar animal

que todos disfrutamos.



miércoles, 15 de mayo de 2024

Un vaivén inmotivado

 

(Cósimo Stancatto)

 

Los motivadores van y vienen

según el régimen de motivaciones

que se necesitan para mantener

el movimiento vivo y la demanda

del mercado motivacional.


El motivador autónomo conoce

su trabajo y sabe ser funcional

a la naturaleza del mercado.


El mercado es dinámico:

Las motivaciones van y vienen

como el sentido y sus razones.


Las motivaciones van y vienen

como las oraciones con o sin

sentido.


Una buena frase motivadora

en el momento oportuno, puede

cambiarte la actitud y mejorar 

tu relación con el mundo.


Una frase motivadora como ésta

disipa la desazón que te mueve

a la inacción y te predispone a

hacer cualquier cosa:


Hay motivos para hacerlo.


Ante la ausencia pronunciada de

un estímulo natural de los tantos

que la realidad ofrece, no está mal

recurrir a un motivador profesional:

 

Ellos saben lo que hacen, y saben

cómo hacerte hacer lo que tendrías

que hacer y no sabés.


martes, 14 de mayo de 2024

El chancho limpio y el lucro cesante

 

(Ricardo Mansoler)

 

El mundo es cóncavo y unívoco.

Si no, no giraría

y hubiera caído como un chancho

antes de levantar vuelo.


Como volátiles, nuestros pensamientos

son ajenos al vuelo de lo cóncavo,

así como nosotros.


Nos une ese vacío que nos mantiene

erectos y expectantes

ante la novedad del giro:


¿Son idénticos, así como nosotros?


¿Era anodino alimentar el sueño circular?


¿Cuál era el centro del poema

cuando huyó de la verdad

para cobrar forma?


¿Cuál es la verdadera forma del poema

al despuntar su cavidad intrínseca

hacia el vértice unimembre del gerundio

opuesto?


¿Hasta dónde cavamos? 

 

Pregunta el chancho conocido, cansado 

de ver tanto ángel caído disputándole 

su alimento balanceado?


lunes, 13 de mayo de 2024

Especies que resisten

 

(Malcolm Mercader Ergástulas)

 

Su aspecto era inquietante, pero más

lo era el tono acuciante de su voz,

por nombrarla de algún modo:


Cargaba una angustia atávica,

expresada en una suerte de queja

desesperada, ante la imposibilidad

de conseguir en los lugares habituales

su desodorante personal para lobizones.


Le expliqué lo que pude, sobre la crisis

económica por las deudas heredadas

(todas las deudas provienen del pasado)

y la escasez de productos esenciales

por la falta de insumos importados.


No parecía importarle mucho, y noté

que su ansiedad crecía. Así que, para salir

del paso y evitar prolongar la situación

y la hediondez que emanaba su cuerpo,

a medio mutar, le ofrecí el desodorante

de ambientes que siempre llevo conmigo:


Hace rato que algo viene oliendo mal

en estos pagos.


Creo que se fue contento, o al menos

satisfecho. Lo ví encaramarse a un árbol

generoso, ganar las ramas altas

y perderse en el cacumen.


domingo, 12 de mayo de 2024

Contribución a la crítica de la función poética

 

(Elpidio Lamela)

 

La autocrítica es esencial en la producción

y la función poéticas. Sin ella, un poeta

está condenado al fracaso, más allá de su

talento.


Ambos son necesarios, pero aquella debe

preceder e imponerse a todos los recursos

del autor. El resto, puede esperar:


Hay quienes pasan años esperando percibir

un signo de talento. No es mi caso: creo

ser lo bastante autocrítico, al menos para

no esperar algo tan azaroso.


La sensatez indica que si todos fuéramos

talentosos, nadie se admiraría de nadie y

no habría nada que esperar: Cualquiera

sería poeta.


Ahora, por ejemplo, tengo acabado otro

poema. No tengo problema en reconocer

que no es gran cosa, ni siquiera es un buen

poema aunque para alguien podría resultar

aceptable; (hay quienes carecen de capacidad

crítica)


No para mí, no cultivo la autocomplacencia

y suelo ser bastante severo como crítico.

Y más, cuando el objeto de la crítica coincide

con el sujeto implacable que sé ser.


El poema debe atravesar todos los filtros,

pero al margen de la crítica, debo reconocer

que es único, y eso suma:


Hay pocas cosas únicas, la luna, tal vez,

pero sólo para nosotros: El cielo está lleno

de satélites y soles…


Es cierto, son nuestro sol y nuestra luna,

pero otros planetas tendrán otros, aunque

no los veamos y tal vez nadie más los vea.

¿Acaso somos únicos?


No sabemos, pero no se puede descartar

que acaso no haya en el cosmos más vida

que la de este planeta perdido.


Pero acá, sí que somos únicos, al menos

en cuanto a vida inteligente: Somos lo

suficientemente inteligentes para reconocer

que somos únicos.

Ningún otro animal puede saberlo. Para eso,

tendrían que evolucionar bastante hasta ser como

nosotros; no es poco.


Tampoco es poco saber que somos únicos

y nos expandimos como ninguno, cada vez

somos más, sin dejar de ser únicos.


Y si bien reconocemos diferencias, mantenemos

la unidad, aceptando que el mundo avanza en un

único sentido: descontamos que el más útil, en

un sentido crítico.


La autocrítica siempre fue útil para superarse

y mejorar en todo lo que hacemos.


Yo hice mi poema, que no es bueno pero tiene

la fortuna de ser único, como todos los poemas,

aunque resulte descartable desde una crítica más

o menos rigurosa, como cada uno de nosotros.


sábado, 11 de mayo de 2024

Nuevas pedagogías poéticas

 

(Epifanio Weber)

 

¿Estás seguro de tener algo que decir?


-No, le respondí a mi mentor, un poeta

calificado.


-Bueno, decilo sin tapujos de la mejor

manera posible.


-¿Para qué?


-Nadie pregunta para qué se hace un

poema, mucho menos su autor, que

podría ser un poeta y tampoco saberlo.


-¿Y si no es?


-No importa, nadie se va a dar cuenta

¿Acaso no hay quienes fungen de sabios,

economistas, políticos, asesores o músicos

con argumentos más que dudosos?

A ver, ¿Cuántos periodistas conocés, que

en verdad lo sean? El público no cuestiona

esas cosas.


-Puede ser, pero yo no me debo a mi público:

Ni siquiera lo tengo.


-¿Y creés que eso te hace más honesto?


-No, pero hay que tratar de serlo; al menos

con uno mismo.


-¿Vos creés que a alguien le importa eso?

No les interesa quién sos, ni lo que hacés con

tu vida. Basta que ofrezcas algo divertido, que

resulte atractivo sin ser muy profundo, o que

los incomode un poco, no mucho. Lo importante

es que esté bien presentado, se deje leer rápido y

parezca novedoso. Seamos honestos…


-¿Pero qué valor puede tener eso?


-No, así no… ¿Vos sabés lo que es el valor?

¿Estudiaste todas las teorías del valor y las

distintas interpretaciones filosóficas?


-No, pero tengo una idea…


-Entonces dedicate a la filosofía, hay mucho

para hacer ahí y sería más honesto. La poesía

se hace con palabras, no con ideas.

Las palabras no siempre tienen algo que decir,

muchas veces sirven para lo contrario, y eso

también es un valor.



viernes, 10 de mayo de 2024

visiones

 

(Tomás Mercante)

 

Mirar cosas muertas

mejora la visión del mundo,

oí decir a un moribundo.


Saber mirar las cosas muertas

no prolonga la vida pero

ejercita los signos vitales,

que no son tantos.


La muerte nos rodea

como siempre lo hizo:

está presente en cada movimiento

practicado como algo natural y

paralelo al mundo de los vivos.


La muerte merodea

en tiempo y forma todo cuanto

hacemos.


El mundo se compone de organismos

vivos y muertos que se complementan:

Éstos son más, pero tendemos a igualarlos.


Las diferencias son sutiles, una cuestión

de signos:


Al completar el ciclo, el observador

cambia de bando y se incorpora al

pasado de las fuerzas vivas, para dejar

su lugar a otro observador.


La vida puede prolongarse más

de lo deseado, pero es una sensación:

Las sensaciones no duran demasiado,

se renuevan como las fuerzas vivas

hasta que el último signo completa

su declinación.


Mirar las cosas muertas

amplía la visión de la vida.


Yo ya vi todo en este mundo,

decía un visionario moribundo.

Ahora quiero ver lo otro.


jueves, 9 de mayo de 2024

Poetas olvidados: Segismundo Santos

 

(Epifanio Weber)

 

Cada uno posee lo que merece,

pero no todos merecen lo que

poseen.


Segismundo Santos de Armas

no era un poeta popular

en ninguna de sus acepciones.


No gozaba de la aceptación del

público ni de la crítica.


Pero más allá del sentimiento impopular

que despertaba, poseía un prontuario

intachable como poeta de averías.


A ver, decían sus detractores, nómbreme

algo en él que sea distinto a la contradicción:


Hasta su nombre, que evoca a las armas de

la Fe o remite a alguna guerra santa mientras

que él se reconocía ateo y pacifista.


En efecto, nunca pudo resolver la contradicción

original que todos compartimos.


Él sabía que caminaba por un borde peligroso,

siempre a un paso del abismo, saltando de una

contradicción a otra. Y que no podía detenerse:


“Sólo los poemas pueden detenerse,

y entregar su vida a cambio

de una forma definitiva”


Eso, y poco más, supo decir

la poesía de Segismundo,

cuyos pasos, siempre opuestos

ya no fatigan este mundo.



miércoles, 8 de mayo de 2024

Éxitos

 

(Amílcar Ámbanos)

 

No conozco el éxito,

ni creo que lo vaya a conocer.


Dicen que el éxito es esquivo.

En realidad, nunca lo busqué;

por el contrario, supe serle

esquivo.


Siempre sospeché, tanto de esa

palabra como de quienes la usan.

Siempre sospeché del éxito

tanto como de quienes lo buscan.



Allá ellos, cada uno sabe lo que busca,

o no. Yo no lo necesito, como tantas

cosas que me son ajenas.


Mi naturaleza rechaza el brillo efímero

del exitoso, nunca me sentí un elegido

ni aspiré a ganar ninguna elección

donde hay otros que compiten.


Hay que estar preparado para asumir

el éxito, y sus costos. Tal vez yo no

lo esté, ni lo haya estado: Hay que

saber reconocer los propios límites.


El éxito es esquivo, dicen.

No lo sé, no lo conozco,

siempre lo esquivé.


En eso creo haber sido exitoso.


Últimas noticias de la muerte

 

(Epilobio Asking)

 

Sólo se oye lo que pasa.

¿Has conocido el asco natural?


Es lo que pasa al conocer,

y al excederse en cualquiera

de las funciones conocidas.


¿Ya las conociste?

¿Te resultaron útiles?


Sonsacar, entresacar, mientras

vestimos de entrecasa son opciones,

o rebajar hacia ambos lados

los excesos:


Los verbos concurren,

con sus restos de simetría aproximal

a rescatar del sueño la resaca

que fracasa:


Es normal, es lo que pasa.


martes, 7 de mayo de 2024

Los inocentes son los peores

 

(Aparicio Custom)

 

Nadie es inocente

cuando escribe su descargo.


Carga y descarga, son asuntos

naturales al ámbito productivo

y a la función poética.


Sólo el hombre produce

objetos artificiales y efectos

subalternos: arte y ciencia.

 

Pero los buenos poetas

nunca pudieron demostrar

su inocencia.


En su descargo, volvemos a leerlos

bajo sospecha: Acaso ya estaban

condenados.

 

La redacción propia nunca 

fue inocente, siempre persiguió

fines dudosos.


Algunos sostienen que los peores

momentos de la Historia, también

produjeron los mejores poetas.


¿Un error de carga?


Sólo el hombre produce:

Produce poemas y reproduce

las condiciones de su propia

condena.


Pero sólo el hombre usa condón.


lunes, 6 de mayo de 2024

No dejes que tus hijos te adoctrinen

 

(Dudamel Rambler)

 

-¿Qué es el bien común, papá?


-Y, viene a ser algo que nos beneficia

a todos.


-¿Por ejemplo?


-Que llueva, cuando hace mucho que no

llueve; eso hace que la tierra no se seque

y no se pierdan los cultivos. O también,

que pare de llover cuando la lluvia es tanta

que se inunda todo.


-Y si el bien común no depende de nosotros

¿Por qué los políticos siempre prometen eso?


-Bueno, la lluvia fue un ejemplo, pero hay

otras cosas que dependen de nosotros, por

ejemplo: que alguno de esos políticos nos

gobierne. Para eso hacen promesas.


-Y después las tienen que cumplir…


-No, pero no importa. Ya consiguieron lo

que querían.


-¿No les conviene cumplir, para que los

vuelvan a votar?


-Sí, pero algunas promesas son difíciles

de cumplir. Ellos saben que no se puede.


-Eso está mal, sería mejor que sólo prometieran

lo que pueden cumplir, ¿no?


-Sí, pero con eso no alcanza para ganar la

confianza y los votos que necesitan. Así es como

funciona, después hacen lo que pensaban hacer

y no se puede hacer nada: Hay que esperar que

cumplan su mandato para no volver a votarlos.


-¿Son todos iguales?


-No, creo que no, pero una vez que ganan

se parecen mucho: Hacen más o menos las

mismas cosas que ya fracasaron y hay algunas

frases que repiten todos.


-¿Por ejemplo cuál?


-Que trabajan por el bien común.


-¿No se puede?


-Parece que no, hasta ahora nunca pudieron,

o no quisieron.


-Una pregunta, papá.


-Sí, decime.


-¿Qué es el bien común? ¿Estás seguro que

existe?


domingo, 5 de mayo de 2024

Vergüenzas

 

(Aquino Lamas)

 

Vergüenza es robar,

según el dicho popular.

Sin embargo, la tasa de robos

registra la popularidad de la

vergüenza.


¿Hay una crisis de valores?

¿O es la misma crisis de siempre

que actualiza su valor?


Nos puede pasar a todos,

todos podemos ser víctimas

o victimarios, y pasar de un

lado a otro: Lo nuestro es pasar,

dijo un poeta del pasado.


Ahora me tocó a mí:

Me robaron una metáfora, algo

bastante común en estos tiempos.


No hice la denuncia, tengo mis

códigos: Se dice el pecado pero no

el pecador. Él sabrá qué hacer con

sus pecados.


II

En realidad, no sé que tan mía era

la metáfora, no tengo un archivo

de metáforas registradas.


Ellas circulan, tal vez la tomé

de alguna lectura en forma inconsciente

y luego la reproduje como propia:


Es natural apropiarse de todo lo que uno

incorpora, con distinto grado de conciencia.


De hecho, la mayor parte de la actividad

pública y privada del sujeto humano,

abreva en esta práctica: apropiación y

reproducción.


Recuerdo que mi madre repetía una frase

que había oído repetir a su padre, que él

probablemente reproducía:


“De esta vida llevarás, panza llena y nada

más”


Como metáfora es dudosa, y cuando mi

madre abandonó esta vida, hacía años

que usaba bolsas de colostomía por una

obstrucción intestinal que le impedía

llenar su panza como hubiera deseado.


Pero la metáfora sobrevivió y calculo

que seguirá circulando más allá de

nuestros metabolismos y pecados.


III

No lo denuncié, tampoco era gran cosa

esa metáfora, que ni siquiera sé si me

pertenecía. Cada vez tengo más dudas

en ese sentido:


Acaso no haya nada que nos pertenezca

del todo, salvo el alma, el cuerpo y lo que

podamos introducir en el mientras aún

gozamos de un metabolismo.


Tengo mis códigos.

Ël sabrá qué hacer con su pecado:

Puede que haga una buena metáfora,

tal vez mejor que ésta sin ninguna

vergüenza: Vergüenza es robar.



Poesía bucólica

 

(Serafín Cuesta)

 

El mundo es como un bosque.

El bosque es como un mundo

donde conviven variedad de

especies animales y vegetales.


Cada una procura su sustento

y responde, desde su propio

metabolismo, al mandato

biológico común a todas:


Conservarse y reproducirse.

Algunos son alimento de otros

y todos, sin excepción, dependen

de otros.


El bosque es un mundo, un sistema

en equilibrio natural, vital para todos.

Con una excepción:


Entre tanta diversidad en desarrollo,

surge una especie que se siente

superior a todas. Tanto, que deja de

sentirse parte del bosque, al que

ahora considera un “recurso”.


Tiene un lenguaje propio y desarrolló

el sentido de propiedad: Siente que

todo le pertenece, dentro y fuera del

bosque.


El lenguaje le sirve para justificar

todo lo que haga, y cuenta con recursos

para alterar el equilibrio del bosque

en su propio beneficio y expandir sus

dominios mucho más allá.


Gracias a la propiedad y sus recursos,

desarrolló una técnica para aprovechar

cada vez mejor sus recursos naturales.


Puede suprimir especies a su antojo,

crear otras más productivas, acabar

con el bosque y diseñar otros más

ventajosos y útiles a su propio modelo

de desarrollo, sin límites.


¿Quién podría poner límites

a criatura tan poderosa?


¿Quién podría poner límites a su voluntad,

y a la libertad de expandirse y conquistar

el futuro?


Sabe que no hay inteligencia superior

a la suya y que la inteligencia es poder.

Por eso no descansa, y se empeña en

aumentar ese poder en forma artificial.


Confían en sus fuerzas productivas,

el crecimiento indefinido y las fuerzas

del orden para quienes no entren en razón.


Sólo nosotros producimos conocimiento

útil: El mundo depende de nosotros, con

todos sus bosques, vivos y muertos.


viernes, 3 de mayo de 2024

Ahora no reconocés

 

(Esther Miño)

 

Ahora no me disimulo

ante espejos ajenos.


No me necesito como nexo

para tener objeto y entablar

un punto cualesquiera que

progresa en el espacio

y sucede a la pregunta


¿Vuelve a pasar lo que no pasó

por el adverbio histórico?


¿Qué parte no advertiste

de lo que no entendías?


No me cambien las palabras,

dice el receptor -tan otro como

todos- que es uno:


conténtense con vaciarlas de

contenido o alterar su significado


(Hasta acá, vaciar es alterar, salvo

que el vacío haya sido preexistente)


Tenemos los pronombres que necesitamos

para gozar de cualquier verbo, inclusivo o

exclusivo.


Quién quiera oir, que se conecte a su

receptor y oiga.


jueves, 2 de mayo de 2024

El éxito de la oposición

 

(Nicasio Uranio)

 

-Hay quienes muerden la mano

que los alimenta.


-Sí, pero otros son peores: No sólo

la muerden sino que se la comen…


-Puede que no sepan distinguir. Es

sabido que la carne produce adicción,

entre otras cosas. Dicen que quien

prueba carne humana, después no la

puede dejar.


-Bueno, yo antes de probar carne humana

me muerdo la lengua, o me la como…


-No sé, la carne es débil. Es difícil superar

nuestras debilidades, sobre todo las constitutivas.


-No, no es culpa de la carne, el problema surgió

con los dientes: Antes, estas cosas no pasaban.


-Sin embargo, los dientes son fuertes: son lo más

duro que tenemos; sin ellos no podríamos

desgarrar ni deshacer la carne. Ni probarla podríamos.

Son armas necesarias: Dios nos dio la carne para

comer y comerciar, y los dientes para masticarla,

convertirla en bolo y producir evolución, a partir

de este metabolismo superior.


-No me parece. Los dientes no eran lo que son.

Se adaptaron para aprovechar las ventajas de la

carne: Esa es la única evolución. Por lo demás,

la mecánica es la misma, funcionan por oposición.

Un diente no sirve para nada sin su oponente.


-Es verdad, tampoco nuestras manos hubieran

servido de mucho sin este pulgar opuesto, que

nos permite empuñar cualquier cosa: Todavía

estaríamos comiendo raíces y buscando frutos

del bosque. Ahí le doy la razón, toda nuestra

evolución la debemos a la oposición.


-Sí, no me opongo, sin ella no sería posible

la competencia que impulsa toda la evolución.

No podemos morder la mano que nos da de

comer; sabemos que el canibalismo existió

siempre, pero no pasó de ser una práctica

marginal que supo acompañar la gesta

evolutiva a través de todas nuestras conquistas

históricas.


-Hay que agradecer a la oposición y celebrarla.

Creo que la carne está a punto ¿O le gusta

más cocida?



 
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