(Aquino Lamas)
En el puerto de Yokohama
una mujer te ama.
Puede no llamarse Yoko,
ni Yocasta, ni Susana.
Pero esa mujer te ama.
No importan los nombres,
nadie se llama demasiado
y en los puertos los nombres
van y vienen:
Ella no te llama, sólo te ama.
Te amaría aunque no gustes
del sushi, ni comas kani-kama.
Puedes confiar, ella te ama
Tal vez no conozcas el puerto
de Yokohama, o tal vez no
conozcas ningún puerto,
ni el nombre de la mujer que te ama
desde el puerto de Yokohama.
Allí está con su nombre, sola:
amante que no conoces y te espera.
Ella tampoco te conoce, sin embargo
te ama y hace tanto…
Es como un puerto
¿Has conocido alguno como ese?
Es como un puerto abierto
a la esperanza que se mantiene a flote
sólo para recibirte y después amarte.
Ella te ama sin esperar palabra
desde que el puerto es puerto
y los vientos impulsan los velámenes.
¿Conoces el puerto de Yokohama?
Sólo se ama lo que no se conoce.
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