(Encarnación Segura)
Es más fácil enterrar un cuerpo
que desenterrar un hueso o un tesoro.
Ya casi nadie entierra
nada atesorable: Hay lugares seguros
y confiables donde poner a resguardo
los valores.
La tierra y el tiempo todo lo degradan.
Hay evidencia suficiente de que la tierra
no es un lugar seguro para nadie.
El hábito adquirido y heredado de enterrar
cuerpos, parece tener los días contados:
Hay quienes se anticipan al futuro
y ordenan a sus hijos o futuros deudos
disponer la cremación de sus restos.
Las cenizas ocupan poco espacio,
luego se disipan. El fuego purifica,
economiza, y la tierra lo agradece:
Nuestros cuerpos no sirven como abono,
tampoco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario