(Nicasio Uranio)
El sueño de los náufragos
podría coincidir con el de
los justos, pero no es igual
ni equivalente:
sería pura coincidencia.
Los justos, por su sola condición,
sueñan lo que merecen: un mundo
más justo que éste o su equivalente.
La condición del náufrago, en cambio,
no implica que deba ser necesariamente
justo, ni permitiría descartar que no
hubiera sido justo su naufragio:
Podrían tener lo que merecen, aunque
sueñen otra cosa (los náufragos gozan
de ciertas libertades)
Convengamos, el espectro que abarca
la palabra es amplio, como el de la
metáfora que contiene el náufrago
genérico:
Se puede naufragar en cualquier ámbito,
líquido o sólido sin que altere el sentido
metafórico.
En cuanto al sueño, es un espacio no
menos difuso, sin límites precisos:
Casi como el concepto de justicia.
Para ser justos, no sabemos si el sueño
de los justos es el mismo entre ellos, ni
el mismo de hace cien, o cincuenta años:
Las condiciones siempre cambian, así
como se renuevan las oportunidades
de naufragio.
De los sueños, queda mucho por aprender,
tanto de los justos como de los comunes.
Pero a naufragar se aprende naufragando.
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