(Esther Miño)
Ahora no me disimulo
ante espejos ajenos.
No me necesito como nexo
para tener objeto y entablar
un punto cualesquiera que
progresa en el espacio
y sucede a la pregunta
¿Vuelve a pasar lo que no pasó
por el adverbio histórico?
¿Qué parte no advertiste
de lo que no entendías?
No me cambien las palabras,
dice el receptor -tan otro como
todos- que es uno:
conténtense con vaciarlas de
contenido o alterar su significado
(Hasta acá, vaciar es alterar, salvo
que el vacío haya sido preexistente)
Tenemos los pronombres que necesitamos
para gozar de cualquier verbo, inclusivo o
exclusivo.
Quién quiera oir, que se conecte a su
receptor y oiga.
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