(Abel A. Borda)
Apocopado
ante las oportunidades de la pérdida,
todavía emitía aspiraciones de distinto
signo.
En ese sentido, aspirar es auspicioso
entre los signos vitales, que tampoco
son tantos.
¿Aspiraba como un energúmeno?
Sí y no: aspiraba en distintos sentidos,
tal vez excesivos en principio, para
el no iniciado.
El ritmo apocopado parece salir
de madre a cada paso, aunque si
se observan con rigor estricto
sus excesos, se precipita en una suerte
de continuidad inequívoca, que estimula
la producción de endorfinas.
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