(Aparicio Custom)
Cuando Dios creó la Biología
ya había animales que conocían
la fornicación, que practicaban sin
escrúpulos y ni un dejo de culpa,
como algo natural.
Con la Biología, el hombre descubrió
que todo lo que parece natural, no es
sino artilugio de la Naturaleza para
conseguir sus propósitos preservativos.
El conocimiento, emanación divina,
nos diferenció para siempre de los
animales grandes y pequeños:
Ellos no conocen la culpa, ni el pecado.
Sólo nosotros, por medio del conocimiento
divino, compartimos ambos sentimientos
y distinguimos claramente el sexo del amor.
Que el hombre no una lo que Dios separó.
Es éste el único sentimiento que nos acerca
a Dios, aunque es algo que hay que seguir
trabajando:
Contamos con una ventaja, somos los únicos
que desarrollamos el amor al trabajo:
Creemos en la cultura del trabajo, confiamos
en Dios y en las autoridades, así como en las
oportunidades de la Biología molecular
y en las propiedades del ajo.
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