(Elpidio Lamela)
No importa tanto
lo que diga el poema
como cómo lo dice.
La forma es capital
para el vínculo entre
el texto y el lector,
entre emisor y receptor.
El contenido está sujeto
a la interpretación ocasional
de cada lector individual.
Cada cual incorpora y elabora
según su condición subjetiva,
siempre única y distinta.
En ese sentido, el poema no
puede hacer nada, no hay mucho
que decir más allá de lo que diga
el poema, que es accesorio:
Lo esencial está en la forma
que es lo más propio del poema
y lo que atrae al lector, como
para sumergirse en una lectura
opinable, y tal vez reproducirla.
Lo que no se puede reproducir
no sirve para nada:
Reproducimos formas, formatos
y modelos que de alguna forma
nos identifican: los conocemos.
Somos reproducciones, ante todo.
El diseño es lo que vende, sólo
el contexto justifica el texto.
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