(Senecio Loserman)
Un error en la tecla
eliminó mi poema.
¿Una eliminación justa?
No lo descarté, el poema
estaba en una etapa de
ensayo y error:
Después de tipearlo, vendría
el trabajo de corregir, amputar
y darle dorma definitiva.
¿Cuál sería la forma definitiva
de un poema? me preguntaba
ahora, ante el poema eliminado.
De los errores siempre se aprende,
como de los fracasos y sucesivas
eliminaciones, justas e injustas.
No hay que descartar nada, después
de todo, era sólo un ensayo, con los
errores y faltas propios de la palabra.
Hay errores que no podemos dejar
de repetir, pensé para mi; volvemos
a ensayarlos. Ya me había pasado.
Reflexioné: Si hubiera tenido algún
valor significativo, inconscientemente
habría tenido cuidado de no cometer
ese error al pulsar la tecla.
Ahí creo que dí en la tecla: Acepté
que fue una eliminación justa:
Sólo se puede superar lo que se acepta,
dijo alguien que no voy a citar
(Podría equivocarme, y hay que seguir
ensayando)
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