(Valdemar Claramonte)
Hojas naturales y domésticas
descienden y se agitan
como vástagos del viento
en su aventura.
No hay premura en deslizarse
y adoptar el movimiento acéfalo
del viento que todo sobrenada
en su aventura.
Todos podemos adoptar una hoja,
un vástago, un libro o un axioma
inédito, que busca su mejor versión.
Todos somos hojas naturales
que se agitan y vacilan,
hijos del viento y de la luz
en su aventura.
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