(Elpidio Lamela)
El exceso, siempre supo tener
su lugar en el poema.
Aceptado socialmente como
recurso poético, hay quienes
sostienen que es algo más:
El más alto o, al menos
el recurso por antonomasia
del poeta comprometido.
Por el contrario, otros sostienen
que el verdadero arte poético
radica en el control: enemigo íntimo
del exceso
Si el exceso se impone como recurso
excluyente, pierde su potencial
revulsivo y no produce ningún efecto:
Deja de ser un recurso lícito para
un poema excesivo, que ha dejado
de serlo para convertirse en un exceso
con pretensión poética:
Dos cosas bien distintas.
Yo no creo mucho en esta cosas,
tengo una valoración más relativa
del exceso, no lo excluyo ni endioso.
No todo exceso es poético, aunque podría
serlo trabajado por un buen poeta. Sabiendo
utilizarlo, es un buen recurso para producir
sentido poético.
Hay que saber aplicarlo en el momento
preciso, sin abusar de este recurso, ni
del control excesivo:
El poema no puede depender
de un solo recurso, ni de un exceso
ocasional.
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