(Enzo Brando)
Se necesitan cómplices,
una necesidad esencial
para cualquier actividad humana
o emprendimiento sustentable.
Un individuo solo, impar, aislado
como unidad extraída del conjunto
es tan insignificante como
una palabra fuera de contexto.
Nadie es nada, ni sujeto, fuera
de algún contexto que lo contenga.
Las palabras se necesitan entre sí,
son en relación a otras sin las cuales
no tienen ningún valor.
Para producir valor, tanto como para
agregarlo, necesitamos cómplices,
dependemos de otros. Hay que acordar:
Todos somos cómplices de una u otra
dependencia, acordamos: Las palabras
son acuerdos colectivos que sostienen
el intercambio, fuente de toda utilidad.
Con ellas y por ellas negociamos
y somos negociados.
Nadie hace nada de valor, ni produce
utilidad alguna sin el concurso ajeno
(Deja de ser ajeno cuando compartimos
un sentido, un fin bueno o malo,
no importa el sentido)
El mutuo acuerdo, hace posible
el desarrollo del emprendimiento, sea
una actividad productiva o especulativa.
Las palabras funcionan como recursos
adaptables para obtener complicidades:
La necesidad de conseguir suficientes
cómplices está bien expresada en la
palabra consenso.
Las palabras son tan útiles y necesarias
como los cómplices.
Se necesitan cómplices: ¿Estás disponible?
Todos somos cómplices potenciales.
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