(Horacio Ruminal)
Los signos vitales son una
buena señal para cualquier
mortal, sea planta, hongo,
bacteria o animal.
Todas las funciones naturales
emiten signos: El intercambio
de signos es una buena señal;
indica la presencia de funciones
activas.
En condiciones naturales,
todos los organismos realizan
intercambios, entre especies
e individuos.
La materia animada toda
es funcional al intercambio.
El intercambio de pelos y señales,
de sonidos y sentidos, como el
intercambio de fluidos es un signo
vital para el orden natural.
Los otros, no tanto: Los signos son
bastantes, como los significantes y
sus agentes de propagación y contagio.
En cambio, los signos designados
vitales no: Se cuentan con los dedos
de una mano genérica.
Aunque es cierto que hay algunos
organismos desprovistos de manos
y miembros, que comparten nuestros
signos vitales:
Hay cosas que no podemos dejar de
compartir: fuera de eso no nos une nada.
Sabemos que todo lo que es, emite algo:
El intercambio es anterior a la experiencia
humana, y es lo que hizo posible toda la
historia evolutiva que lideramos con
comodidad.
Gracias al intercambio comercial
hemos desarrollado un sistema de signos
propio, inédito, y conquistado la conciencia.
Somos conscientes de ser la única especie
que la posee, así como nos reconocemos
parte de la biodiversidad, gracias al sentido
de pertenencia.
Todo lo que es, emite por necesidad
a intervalos más o menos regulares:
No se puede no emitir siempre.
Por lo regular, emitimos excremento,
pseudópodos, babas o simples poemas.
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