(Germán Singerman)
Ésto también va a pasar,
leí en un poema pasatista.
Me hizo bien, estaba atravesando
un momento dudoso y esta lectura
me devolvió la calma.
A veces, un simple poema pasatista
puede ayudarnos a superar una crisis
ontológica, o nos distrae de la cruda
realidad, mayormente hostil y absurda.
También están los poemas de autoayuda,
pero después de leer unos cuantos, uno
descubre que son todos más o menos
iguales.
Aunque hay algo peor: suelen encubrir
un sesgo ideológico. Eso no me interesa,
yo no tengo ideología.
Alguna vez la tuve, pero ya se me pasó
y ahora desconfío de todas.
Si nos ponemos a hilar fino, todos los
poemas la tienen, más o menos oculta.
Por eso, confío más en los poemas
pasatistas: Se olvidan al instante, se sabe
que no dejan nada y nunca decepcionan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario