(Germán Singerman)
No tengo nada que demostrar,
me dije y lo agendé.
Luego, lo volqué en mi diario
para enriquecer mi autoestima
que nunca está demás.
Está todo bien, verifiqué.
Entré a mi cuenta personal,
revisé el control de privacidad
y controlé todos los dispositivos
de control.
Estando todo en orden, podía
confiar en mi abundancia interna
que es lo que sobra.
La autoestima, hay que trabajarla
día a día para mantenerla en los
niveles adecuados:
Es lo único que vale, todos nuestros
valores dependen de ése.
Me esperaba una agenda bastante
cargada, pero volví a ella y agregué:
Nunca tuve nada que demostrar
a nadie: Sólo yo sé lo que valgo.
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