(Germán Singerman)
No alcanza con alimentarse bien,
comer sano, mantener la actitud
positiva y mover el vientre.
No es suficiente, somos más que
un vientre: Hay que moverlo todo.
Si llegaste hasta esta edad en que
todo declina, necesitás incorporar
otros movimientos.
¿Sabes cuántos músculos contiene
tu cuerpo? No importa, yo tampoco,
pero son muchísimos más de lo que
sabemos y se están atrofiando.
No abuses de la falta de uso:
El sedentarismo mata, aunque en forma
silenciosa, como tantas cosas.
¿Oíste hablar de la sarcopenia?
No, no es una planta, es un término
médico y significa pérdida de carne.
No te das cuenta, pero cuando te querés
acordar ya la perdiste toda y no podés
ni mover el vientre.
El vientre no es todo, aunque es una parte
importante de nosotros. Necesitamos
movernos, en cualquier sentido, de menor
a mayor intensidad:
Adoptá todos los movimientos posibles,
incluso aquellos que ni te imaginás.
Inventalos, probalos, incorporalos y
armate una rutina para repetir hasta el
cansancio.
Ahora que todavía podés moverte,
después va a ser tarde.
La vida es movimiento, por más carne
que comas, si no te movés te quedás
sin carne y te come la sarcopenia.
No lo permitas, ahora ya lo sabés,
no te quedes ahí sin hacer nada,
como un peso muerto o un volumen
de carne abandonada, compartiendo
la sobremesa de la sarcopenia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario