(Alí Carnazzo)
A los futuros obtentores, consultores,
tutores y encargados, artrópodos,
octópodos, mamíferos autónomos,
misántropos y objetores de conciencia.
El futuro lo hacemos entre todos,
es una creación colectiva
como esos cadáveres exquisitos
que nadie lee hasta el final.
No importa el final, hay muchas cosas
que nadie lee hasta el final, ni están
hechas para eso.
Nadie puede leer todo hasta el final,
no acabaríamos nunca.
Se sabe que hay bastantes poemas
que no son para leer hasta el final,
nadie espera tal cosa.
Algunos ni los leen, para no tener
que abandonarlos: Hay mucho poema
abandonado, sin ningún futuro.
Existe cierto goce del autor, ante ese
desafío de extenderse en complejidades
y abstracciones que completa, a sabiendas
que no será leído hasta el final, salvo
en forma excepcional.
Algunos amanuenses cultivan esa idea
como sentimiento: Creen y asumen
a la función poética y su producto,
como excepción, algo anómalo que está
fuera del orden convencional y donde
se permite casi todo.
En cierto modo, no es nada natural
esa actividad practicada en soledad
en función de otros, a quienes no se
conoce.
Sin embargo, la lectura parcial
no es algo excepcional, sino que es
cada vez más frecuente: el volumen
de material legible, útil o inútil, crece
o aumenta todo el tiempo.
Yo mismo, tengo escritos algunos poemas
de largo aliento, que nunca pude leer hasta
el final.
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