(Horacio Ruminal)
La precarización laboral
no para de crecer, tanto
como el cuentapropismo
y la desocupación.
¿Es para preocuparse?
¿Hay un cambio de época?
¿Que hay de cierto en el crecimiento
del desierto abonando las teorías
que se ajustan?
Prometen nuevos ajustes: Se trabaja
sin descanso en la producción
de argumentos que justifiquen
los próximos ajustes, que no serán
los últimos.
¿Ajustar es justo?
No, sólo es justo cuando es necesario.
Y estos ajustes eran necesarios para
sostener el equilibrio de la economía,
que justifica todo.
II
Si nos ajustamos a la verdad histórica,
no hay por qué preocuparse:
La desocupación es una creación humana,
no existía hasta hace poco más de un siglo.
Tampoco se conocía el trabajo precarizado:
La precarización es producto de la evolución.
Éstos son hechos objetivos, el resto son
especulaciones argumentativas con el fin
de justificar el éxito o el fracaso histórico,
según la posición del observador.
El hombre inventó el trabajo
para justificar el sometimiento
y la dominación de unos sobre otros.
Luego comprobó que funcionaba
y lo desarrolló, creando el trabajo a destajo,
el trabajo sucio y el trabajo forzado,
junto a otras opciones que hacen a
la división del trabajo.
Sin duda, somos lo más creativo
que produjo la naturaleza.
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