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martes, 28 de febrero de 2023

Todo discípulo es para sospechar

 

(Amílcar Ámbanos)

 

¡Vengamos! Exclamó el filósofo cínico, para

arengar a sus discípulos, cuyo número no

superaba la unidad.


¿Es un imperativo? Preguntó una voz singular

que no era otra que la del discípulo.


-Sí, yo siempre soy imperativo, es imperioso

serlo. Imperan tiempos difíciles para los

filósofos, y tanto más para los cínicos.


¿Se reconoce cínico?


No, sólo me reconozco, y es bastante con eso.

Soy inmune a todas las palabras, no me afecta

la descalificación del otro: Que digan lo que

quieran.


-Si es imperativo es incorrecto, cualquiera sea el

verbo: De vengar, sería venguemos. Y en el caso

de venir, no puede usar la primera persona del

plural; usted ya está acá, no puede venir. En todo

caso, lo correcto sería el uso de la tercera persona:

¡Vengan!


Yo siempre estoy acá, soy de acá y no pienso

moverme ni mover un dedo por nadie.  

Si quieren venir, que vengan, si me quiero vengar,

me vengo: no necesito ninguna corrección.


-Si no es capaz de comunicar correctamente sus

intenciones, pensamientos o deseos, no podrá

obtener nunca la respuesta esperada, ni completar

una prédica exitosa…


Ahora entiendo: Usted no es un discípulo, sino

un corrector infiltrado. Debí haberlo sospechado…

¡Yo no necesito ningún corrector, ningún discípulo!


-Bueno, no se altere…

Era sólo una crítica constructiva para optimizar

su emprendimiento filosófico. Un filósofo debe

mantener la serenidad, no dejarse ganar por las

pasiones. Usted dijo ser inmune a todas las

palabras….


¿Cómo no me voy a alterar?

Una cosa son las palabras y otra las correcciones:

Si hay algo que odio con las correcciones, los

correctores y los correctos. Mire adónde nos

llevó la corrección?


-Nos trajo…


¿Qué trajo? Debí haber sospechado

de un hombre de traje, eso hubiera sido

lo correcto… ¡Fuera de aquí, de ahí, de acá!

¿Adónde está la libertad?


domingo, 26 de febrero de 2023

Las tonalidades del silencio

 

(Epilobio Asking)

 

Abogaba por el silencio,

pero no era escuchado

ni abogado.


Tuve que buscarlo

en algún hueco del pasado,

entre los accidentes naturales

de la historia personal y los

participios reconocidos como partes.


Busqué, ahuecándome hacia los lados

para evitar el peso del cociente sonoro

y el subsecuente eco reproduciendo en

todos los presentes.


Eso estuvo demás, repitió uno.


No aspiraba a mucho. Podía silenciar

otras aspiraciones: esa no.


El silencio es algo que hay que trabajar

con uno mismo. No es fácil obtenerlo:


Es más fácil obtener un préstamo

o un permiso para producir ruidos

molestos. Emisiones insalubres es lo que

sobra entre nosotros (Entre nosotros: es

posible que seamos una emisión insalubre)


Cuando en medio de la falta de silencio

Él se pronunció, con el eco de una voz

cada vez más ajena a ésta que comparto:


Si uno no sabe hacerse oír, es inútil

aspirar y repetir.


No hay silencios dorados o azules

ni bermejos, pero cada silencio

contiene todas las escalas cromáticas.


Todo lo que es, emite sonido y silencio,

en diversa proporción. De todo eso,

apenas percibimos una parte insignificante.


El silencio es el origen de todo,

menos de sí mismo.


Sólo una entidad superior pudo haber

creado algo tan perfecto.



El lado positivo

 

(Esther Miño)

 

Hay que ver el vaso medio lleno,

quien mira al vacío, nunca se colma.


(Nadie sabe qué lugar ocupa el alma

en el vacío: sabemos poco del vacío)


Quien no siembra, no cosecha

Quien no nombra no padece, ni goza.


Todos los días podemos repetir

algo nuevo. No hace falta ir al campo

para envenenarse:


Todos los días se puede derramar

algo nuevo en cualquier parte del

campo popular, sin otro protocolo.


II

Hay que mirar la parte positiva:

La economía crece a tasas chinas…

Bueno, no son chinas; nosotros tampoco:

Los chinos se dan mejor en China

y ya crecieron (aunque siguen produciendo

chinos)


Pero los indicadores muestran

una evolución positiva.


Hay que mirar las dos caras:

Aumentan las muertes, pero también los

nacimientos (algunos con malformaciones

y discapacidades congénitas, pero no es algo

que pueda controlarse)


Las cifras arrojan un saldo positivo,

la economía crece: estamos creciendo.


Es cierto que hay nuevos pobres,

pero también hay nuevos ricos, seamos justos:


El desarrollo tiene un costo social inevitable,

las víctimas crecen a un ritmo sostenido:

algo propio del crecimiento.


Pero si logramos mantener este ritmo, los

costos podrán ser amortizados en el futuro.


No hay que prestar oídos a los agoreros

que se oponen al progreso, desde su discurso

sesgado y panfletario.


Igualemos para arriba:

Siempre hubo más víctimas que victimarios.




Decúbito futuro

 

(Asensio Escalante)

 

Con beneplácito en decúbito virtual,

después de haber probado el prono

y el supino, me fui posicionando

en las derivas y declives del paisaje,

aceptando sus vértices virtuales,

funcionales y reales hasta adoptar

la forma natural y amorfa del amor

ocasional e infinitesimal al ser genérico,

al virtual, al ente y al no ser y al ser del Ente.


No pienso refractarme: Pude olvidar

excesos del pasado y aliviar tensiones.


El beneplácito se expande

a todos los rincones.


Me sentí cuidado y protegido

en mi propia intemperie positiva

como un alma que navega sola

por un hilo de baba superior y

altamente organizada.


No sé si la adopté, o fui adoptado:

Idéntica es la duda de mi gato

que sabe más que yo.


El éxito no llega por casualidad,

hay que buscarlo, trabajar duro

y estar dispuesto a todo.


Ahora descanso en paz,

soy lo que hago.



viernes, 24 de febrero de 2023

El carácter recíproco

 

(Abel A. Borda)

 

Una reciprocidad sana

y genuina, es aquella en que

cada una de las partes

recibe lo mismo que da,

en cuanto a cantidad


(la calidad se puede discutir)


Un intercambio neutro,

enriquece a ambas partes

por igual, o empobrece en forma

equitativa, según la condición

cualitativa de los implicados.


Tal vez no resulte demasiado

atractiva la neutralidad, pero

es lo más correcto a que puede

aspirar un sujeto.


El resto es opinable, como todo

objeto de intercambio.


Para obtener la reciprocidad deseada,

o su equivalente, basta saber medir

nuestras emisiones emotivas y las

subalternas, para confrontarlas con

las del otro en sentido genérico.


Del sentido genérico no se sabe

mucho, tampoco del otro. Pero

eso se aprende con el intercambio,

hasta alcanzar la neutralidad deseada

(o su equivalente) y recíprocamente.


miércoles, 22 de febrero de 2023

Domesticación inteligente

 

(Amílcar Ámbanos)

 

La domesticación consiste en exacerbar

jerarquías mermadas o agazapadas por

la hostilidad de la vida salvaje, como

todos sabemos.


La evolución se basa en mermar o exacerbar

jerarquías – reiteraciones, fractalidades

según las necesidades y según las nuevas

necesidades que la propia evolución crea:


Tus necesidades actuales, son sólo una

porción insignificante de la emisión de

realidad en continua emisión:


Un instante entre fracciones.


Estas jerarquías – reiteraciones o fractalidades

son adimensionales, como sabe cualquier

programador informático y se encogen como

la tripa de San Jorge.


Sólo hay que saber reconocer el potencial

de esas especies agazapadas y proceder

en consecuencia con la fórmula evolutiva.


Nuestra especie ha alcanzado el conocimiento

necesario para desarrollar herramientas que

permiten decidir qué especies merecen la

oportunidad de participar del próximo diseño

evolutivo.


La domesticación no es para todos; sabemos

que no puede serlo. Debe ser selectiva, como

hemos aprendido de nuestra domesticación

histórica en desarrollo.



Nota: Los enunciados de tono académico o científico

no me pertenecen; fueron tomados de por ahí. Lo único

que me pertenece es el poema, y no sé hasta qué punto.


Solos, solas y soles

 

(Dudamel Rambler)

 

Estaba solo cuando me insolé.

No suelo frecuentar el sol,

pero lo vi tan solo ahí asilado

en las alturas, osanando solo

a una distancia sana…


Solo como una isla,

como un yo

precipitando e irradiando

su soledad desnuda e insular

desde la altura.


A esa altura, ya estaba solo

con el sol: estábamos solos.


Salí sin ser notado,

como cualquier alma sola

que sale a hacer de las suyas,

mientras fluía el pensamiento

renovado por el rayo solar,

que se descompone en:

infrarrojos y ultravioletas


(la descomposición puede que sea

lo más natural que tenemos, alumbró

mi pensamiento altamente iluminado,

sin vanagloriarse ni percatarse de la

insolación en curso)


No era sólo una isla,

era un cuerpo semoviente, altamente

organizado, cursando un segmento de

su propia descomposición obligatoria.


¿Y si después no hay nada?


Escribía mentalmente para aliviar la

incertidumbre multiplicada por la luz

(en esta condición, es difícil evitar la

pregunta inoportuna)


El sol sabe lo que hace, aunque no sepa

mucho más. Pensé al calor de la luz

en avanzado estado.


Lo seguro, es que seguirá haciéndolo

durante bastante tiempo después de

completada nuestra descomposición.


Había otras dudas, pero podrían ser

producto de la insolación o sapo de

otro pozo u otro poema más profundo

y luminoso.


Volví solo, como había salido, sin

recibir la solidaridad de ningún otro

habitante de este mundo desolado.


Y sin abatatarme más de lo razonable,

apunté en mi diario:


No hay nada nuevo bajo el sol,

arriba no se sabe: somos islas

que se agitan y se agotan.



Ensimismamiento preventivo

 

(Rolando Doorland)

 

Estaba ensimismado cuando arribé

a este mundo. Es posible que una

buena parte de lo que me esperaba

me haya pasado inadvertido.


Tal vez por eso, nada me conmovió,

me entusiasmó ni me impresionó

demasiado.


Cuando pisé la escuela estaba asustado:

los guardapolvos blancos me recordaban

hospitales; sabía que los médicos, eran

de temer.


Pero como estaba algo ensimismado

pude soportarlo.


No era un alumno destacado, tampoco

en la secundaria: En los claustros,

procuraba pasar inadvertido (ya que

era inevitable pasar por ahí) para

poder ensimismarme y sobrevivir al

tedio.


Es trabajoso mantener esa condición

en circunstancias adversas, pero encontraba

un interés mayor adentro que afuera, donde

suelen imperar las circunstancias adversas.



II

No está bien visto socialmente, ensimismarse

mucho; no suma a la corrección doméstica

ni al intercambio sano entre semejantes


(A veces cuesta encontrar uno, aunque habemos

muchos y las probabilidades matemáticas

determinan que habría que descartar la respuesta

negativa)


No descarto nada: No hay que ser negativo

(aunque los negativos suelen comunicarse entre

sí y no necesitan ensimismarse tanto)


Un ensimismado no es negativo, ni positivo;

no es activo ni pasivo. Ni siquiera es neutro:


Podría pronunciarse en algún momento

y podría, quizás, hacer muchas cosas. Pero

por ahora preferiría no hacerlo.


Sólo está a la espera, resistiendo y observando

el mundo en emisión continua, a una distancia

saludable y con cierta indiferencia.


Oye, ve, percibe y se mantiene idéntico

a sí mismo, resistiendo en unidad

y manteniéndose a la espera:


Tal vez espere otra cosa.


martes, 21 de febrero de 2023

La evolución de la justicia

 

(Horacio Ruminal)

 

La Selección Natural es ajena

a los criterios de justicia.


Suele ser dura con algunas especies

y con muchos individuos.


Su ética se reduce a un único valor:

la aptitud para adaptarse a las

distintas condiciones que la evolución

dispone para seguir su curso.


Nuestros discursos le son tan ajenos

como nuestros criterios de justicia,

plurales y dinámicos:


Se van adaptando, como la Historia,

al sesgo evolutivo: La palabra evolución

acaba por justificarlo todo.


Justicia, ética, moral son vocablos creados

por nosotros: Conceptos para consumo

humano, surgidos del desarrollo de la

inteligencia superior que portamos, para

mejorar las condiciones del intercambio

y adaptarlo a la necesidad evolutiva.


Permiten producir nuevos sentidos, que

contemplen la ilusión de la emisión de

aspiraciones que, aunque parezcan

extrañas, tienen su costado útil, como

los dioses.


La Justicia Divina, es una instancia superior

de la que no sabemos mucho.


Es posible que la Selección Sobrenatural

sea, incluso, más dura e injusta que ésta.


Y entre tantas divinidades en disputa

se haya impuesto la más astuta, mejor

dotada e inescrupulosa, es decir:

la más competitiva y competente…


Algo que acaso no resulte lo mejor para

nuestros limitados criterios de justicia.


A su momento lo sabremos, la justicia tiene

sus propios tiempos.


lunes, 20 de febrero de 2023

¿La Historia vuelve a repetirse?

 

(Helena Mora)

 

Tu copa es ésta, y la llenaste…


Perdón, estás en un error, yo no llené

nada y esa copa nunca fue mía. La

mía es ésta.


Bueno, no creo haber tomado tanto como

para confundir una copa. Podría probarlo,

pero desconecté la cámara de seguridad

(por respeto a nuestra intimidad)


No es mi problema, yo nunca tuve dudas

con mi copa, que siempre fue ésta.


Está bien, olvidémoslo y brindemos por

este encuentro, o reencuentro…


Desencuentro querrás decir. Me invitás a

recordar viejos tiempos y venís a cuestionar

el tema de la propiedad… Siempre tuvimos

opiniones encontradas; no sé a qué querías

llegar, ni sé para qué vine…


No me parece que sea tan importante eso,

es sólo un error de apreciación, una diferencia

perceptiva. Puede pasar, somos distintos y las

copas son idénticas ¿Qué importa la propiedad?


Claro, ahora te querés desentender de lo que

armaste deslindando responsabilidad. La culpa

es mía ¿no? Sí, es mía, siempre tuviste esas

ideas raras y anacrónicas, y yo lo sabía… No

debí aceptar la invitación.


Bueno, podemos tener diferencias… Las copas

son iguales, son las mismas…


Sí, las mismas de hace justo un año. En un año

pueden cambiar muchas cosas, pero vos no

cambiaste… ¿A quién se le ocurre, a esta altura,

seguir cuestionando el valor de la propiedad y

su función social?


De acuerdo, dejémoslo ahí. Tomá la que quieras

y brindemos. La propiedad no es todo…


No, claro. Ustedes ya la hubieran abolido… No

quiero ni pensar cómo estaríamos. No hay más

que hablar; quedate con tus copas y disfrutalas:

¿Sabés qué? Vos siempre fuiste un cuatro de copas.


domingo, 19 de febrero de 2023

Verbos que fracasan

 

(Carlos Inquilino)

 

El día fracasó

como verbo transitivo

en un banco de arena,


pero resta un excedente

de tránsito lento para arribar

a destino: un destino paralelo

a éste.


Los días no son paralelos,

ni para oponer al residuo que

anochece u ordenar en fila india.


No son opuestos por el vértice

ni se acumulan como un peso.

Ahorrarlos es inútil.


Aunque la polución fracase

en una suspensión activa

y no menos dudosa, el día

no se suspende por mal tiempo.


Vendrán tiempos mejores, o no:

No hay un valor constante

que pueda mantenerse.


Lo que se aferra pasa, como un

reflejo de la combustión del ojo

y nunca deja de pasar.


Puede cambiar según las circunstancias,

el valor del día, pero permanece siempre

ajeno al valor de cambio.


Poco queda al final del tránsito pesado;

el día será pasado y olvidado entre los

restos de otros participios en avanzado

estado.


El día no saber ser un verbo

aunque fracase en el espacio.



Libertades individuales

 

(Esther Miño)

 

Hay drones de distinta envergadura,

formas y tamaños. Algunos son

pequeños como insectos.


Son tan o más disímiles

que misiles.


Antes de confiar en un insecto

verifica si es real, comprueba

su condición: Todo puede no ser

lo que parece.


Reflexiona en silencio, no lo hables

con nadie; nadie puede estar seguro:

El interlocutor válido puede ser una

trampa:


Hay un informante agazapado hasta

en los sujetos más inverosímiles.

¿Qué sabemos del sujeto?


Piénsalo en voz baja (tu voz podría

estar intervenida)


En ocasiones, es mejor llamarse a silencio

y procurar pasar desapercibido:


Hay algoritmos capaces de rastrear

cualquiera de tus emisiones, hasta las más

vanas y banales.


En la intimidad inapropiable del sujeto,

nadie tiene por qué saber cómo se

autopercibe, si es que lo hace.


Defiende lo tuyo, tu libertad no tiene

precio; no es un valor negociable

(puede que tampoco sea un valor)


viernes, 17 de febrero de 2023

Alberdi y el futuro

 

(Tomás Mercante)

 

Gobernar es poblar,

sentenció Alberdi con esa metáfora

que hoy, casi dos siglos después,

adquiere otras significaciones.


Alberdi, un pensador bastante discutido:

como todos. Para no entrar en discusiones

y evitar ser discutido, lo mejor es no pensar.

Hay suficiente población de pensamientos

discutibles.


Algunos pensadores, sostienen que el planeta

está superpoblado y ahí radica el principal

problema de la civilización humana: Ésto

impediría satisfacer todas las demandas

y lograr el bien común.


El único problema, es el bien común,

sostienen los más radicalizados cultores

del pensamiento crítico: -hoy en franca

decadencia-


Una entelequia irrealizable bajo las

actuales condiciones, que todos los

políticos oportunistas menean, para

atrapar incautos.


Había que probar otra cosa, ya no queda

mucho por poblar y el bien común se

vislumbra cada vez más lejano. Deslizan

los pragmáticos de última generación:


Hay que sincerar la retórica política

y actualizar sus contenidos: lo que hay

es puro vacío.


Proponen una fórmula superadora,

adaptando a Alberdi a la realidad

del presente:


Gobernar es probar.

El ensayo y error, permite que los que

fracasaron antes tengan la oportunidad

de volver a hacerlo, estableciendo una

continuidad positiva para los mercados

y manteniendo la cadena de valor.


Lo importante es la defensa de los valores.

Son bastante dudosos, pero es lo que hay.


jueves, 16 de febrero de 2023

Aconsejando a Ramírez

 

(Aparicio Custom)

 

Goce de todo esto, Ramírez,

es lo que hay.

Su tiempo es hoy,

mañana puede ser peor.


Goce lo que tiene, que no

es poco, aunque no sea mucho.


Piense que podría ser peor:

otros no lo tienen. Valore

este presente, disfrútelo ahora;

mañana puede ser tarde.


Tiene un trabajo, Ramírez;

precarizado, es cierto, pero

bastante honesto, dentro de

lo que hay. Otros quisieran

ocupar su lugar.


No piense en el futuro,

el futuro no es para todos

y debemos aceptarlo.


Piense en cosas positivas

y procure que su entusiasmo

no decline.


Considere que la dignidad que

le ofrece este trabajo miserable

también se puede perder:


Tengo una cola afuera

esperando por ocupar un lugar

como el suyo. Todos deseosos

de estar ahí, ser un Ramírez.




La lluvia fracasó

 

(Aquino Lamas)

 

La lluvia fracasó,

ya no es lo que era.


Los meteorólogos manejan datos,

estudian variables y establecen

probabilidades, según cálculos precisoos

y bastante elaborados.


Estudian mucho, es una carrera larga

y difícil; muchos abandonan, no es para

cualquiera. Tampoco es algo que

les asegure el futuro: Hay otras carreras

más rentables.


Es una disciplina científica reconocida,

sin embargo, es raro que alguien logre

demasiado reconocimiento: los pronósticos

pocas veces aciertan y eso va en desmedro;

casi nadie los toma muy en serio.


Como ciencia, es casi tan inexacta como

la económica, en sus conclusiones.

 

Sólo que ésta merece más respeto

por ser más rentable: Algunos economistas

ganan fortunas asesorando empresas, gobiernos

o aventurando pronósticos que nunca se cumplen.


El tiempo puede cambiar, pero la economía

es siempre un factor clave del poder. Todo el

mundo sabe que es la cartera más importante

para cualquier gobierno.


Los gobernantes pasan, como el mal tiempo.

 

Pueden venir tiempos peores,

pero los economistas siguen haciendo de las

suyas. Nunca fracasan ni lo asumen: cuentan

con recursos para continuar pronosticando

en forma sustentable.


Los meteorólogos confían en su ciencia

(aunque no muchos más lo hagan)


Los economistas, en su negocio,

un negocio próspero y cargado de futuro.


La lluvia de inversiones fracasó,

pero siempre que llovió paró:


El fracaso de la lluvia

puede tener un impacto positivo 

en nuestras inversiones. 



miércoles, 15 de febrero de 2023

beneplácito

 

(Tomás Lovano)

 

Con beneplácito

la mano se desliza

y escribe la palabra

beneplácito.


No hay redundancia

en el sonido del placer

que se desplaza y repite

el movimiento plástico


hasta el pleonasmo irrepetible

que prospera hacia los ángulos

internos de la luna.


Sin merma avanza

entre los pliegues íntimos

y oscuros de la única,

menguante cavidad que reconoce

al desertor en su destreza.


Reanula las distancias prometidas

velando intactas cicatrices

paralelas al deseo que se ausenta:

huyó sin ser notado, ni oído.


El beneplácito desciende

de su acento

acompañando el movimiento

absurdo de los mundos

incompletos que confrontan

al vacío abovedado.


La noche luce propicia

al movimiento subrepticio

de otro océano que espera

agazapado.


El beneplácito desciende

como un plasma

emanador de almas

tomadas por el goce:


Hasta que una voz ajena

interrumpe la aventura y todo

lo destierra de este mundo


¿Tomaste tu placebo, Tomás?


martes, 14 de febrero de 2023

¿Dudan los necios?

 

(Senecio Loserman)

 

La duda no tiene ningún valor

reconocido, tampoco utilidad.

Aunque sirve para poner en

cuestión todos los otros valores.


No hay utilidad sin un fin.

No es necesario que un fin

se comparta. Cada uno toma

lo que le resulta útil al suyo.


Este discurso carece de pretensión

poética; no tiene un fin determinado.

Pero tampoco tiene pretensiones útiles,


¿Se puede prescindir?


Pareciera que no, ni de pretensiones

ni de tensiones -la vida es tensión,

conflicto a resolver para entablar otras

necesidades: la necesidad es tensión-


El fin puede justificar los medios

o no: la justicia puede no llegar

por este medio, incluso por ninguno.

No es un fin, la justicia.


Por lo que sabemos, el que persigue

la justicia suele ser perseguido, y

conocer un fin no pretendido ni

deseado.


Por el contrario, si se invierten los

términos, los medios podrían justificar

los fines, o el fin:


Senecio escribe un poema descartable.

Lo sabe, ya lo ha hecho otras veces y

funciona: Sabe que lo que hace no tiene

ningún valor y ni siquiera califica como

poema.


Sin embargo lo hace, a sabiendas

y siente algún placer al hacerlo:


Ahora lo hizo otra vez y está satisfecho;

siente que está justificado con creces

y es probable que lo siga haciendo.


¿Será Justicia?


lunes, 13 de febrero de 2023

Inclinaciones incorrectas

(Teodoro Losper)


Nadie está exento

de tropezar y caer en el vicio

o precipitar en hábitos oscuros

y repeticiones vacilantes.


Es mejor dudar, ante cualquier

impulso infundado

antes de ser objeto de las distintas

tentaciones, que son muchas,

y caer en alguna.


A la larga, siempre caemos; es

inevitable. Pero nos inclinamos

a creer que desde la reflexión, una

personalidad equilibrada, bien definida

y tramitada estará en condiciones de

vacilar y tomarse un tiempo para

producir la decisión correcta, es decir:


Elegir la mejor opción, la más confiable

entre las tentaciones disponibles:


Hay tentaciones bastante sustentables.


Nadie está exento de sostener

el sentido equivocado

y volver a caer.

domingo, 12 de febrero de 2023

Diógenes y el deseo del Otro

 

(Carlos Inquilino)


Habría que sospechar del deseo

bajo cualquiera de sus formas.


No sabemos de donde viene,

qué lo dispara.


Los hay pares e impares: ninguno

puro y todos sospechosos; comparten

ese origen obscuro.


Para el que no desea

todos somos sospechosos;


Tal vez esté en lo cierto, y sea aquella

la condición superior del alma humana.


Quién nada desea, no codicia ni envidia

y goza de sí mismo y de lo que lo rodea,

aunque sea nada.


II

El ascetismo de Antístenes y Diógenes

derivó en un término descalificador:

El cinismo.


La escuela de los Cínicos, debe su nombre,

según la etimología griega, a los perros:


Vivían como perros, sucios, desprolijos

y faltos de ambiciones.


Resulta difícil concebir que algo pueda

elevarse desde esas condiciones: Es

para sospechar.


¿Qué podrían gozar de este mundo,

sin tener nada ni desearlo?


Sin embargo, no ha de ser todo tan

negativo, ya que las religiones surgidas

después abrazaroon el ejemplo del

desasimiento de lo material y el ascetismo

extremo, como vía para la elevación del

alma.


III

Pero ¿Qué mundo sería éste, si todos

replicáramos esas conductas?


¿Valdría la pena ser vivido, tanto como

éste?


En todo caso, no habría nada que

sospechar de nadie.


Más ¿Qué mundo le dejaríamos

a nuestros hijos desconocidos?


¿O no conoceríamos descendencia

alguna sin deseo?


Pero es vano formular estas preguntas:

Nadie sería el que es, y el deseo podría

ser superado con la muerte -todos los

significantes morirán alguna vez-


Y muerto el deseo, se acaba el perro…


Pero no, estamos lejos de un escenario

como ese. A nosotros nos sería muy

difícil desertar del mundo del deseo,

sospecho.


IV

Si tuviera que pedir un deseo, no sé…

Ahora, por ejemplo, creo que no deseo

nada. Pero sospecho que aún deseo

sospechar.


Acá viene el mozo, sospecho que me

va a preguntar algo…


¿Desea algo más?


-No, solo la cuenta.


-Lo siento, los deseos no pueden ser

contados  ¿desea alguna otra cosa?


-Sospecho que no...

viernes, 10 de febrero de 2023

la ruta de la sed

 (Ricardo Mansoler)

 

Almas lóbregas e hirsutas

abrevan en lo exiguo del oxígeno

insepulto por el prójimo.


Labran sobre aguas obscuras,

antes muertas,

la ilusión de algún futuro

más vano que posible


(lo posible es siempre imprescindible

para la circulación del pensamiento

sano y luminoso, que es el más

voluminoso)


Almas que navegan en subida

en insomnes mares sumergidas,

cargando amorfas culpas

que la noche decuplica.

 

¿Es el amor que pasa?


miércoles, 8 de febrero de 2023

El exitosísimo Cohen *

 

(Amílcar Ámbanos)

 

La figura del Exitosísimo Cohen

gozaba del reconocimiento general,

llegando su fama hasta los rincones

más alejados del Magreb.


Sus dones, apreciados por propios

y extraños, le habían granjeado el

respeto y la admiración populares y

hasta el reconocimiento del mismísimo

Yafar, el Gran Visir.


Su humildad proverbial, no le permitía

reconocerse mago, pero no había los más

conspicuos y consagrados de los magos

ninguno que lo igualara.


Nadie podía hacer lo que él hacía,

aunque algunos lo prometían, lo intentaban

o sólo lo imaginaban mientras hacían aparecer

y desparecer dragones, culebras o palacios

echando mano a todas las formas del engaño

que los magos conocen, aunque no sean los

únicos que lo practican.


A él le resultaba sencillo lo que a todos

parecía un milagro. Pero no era afecto

a la ostentación; no se vanagloriaba:


Lo dominaban la moderación y la mesura.



II

Fuera magia, don divino, o un poder

conferido por las fuerzas Obscuras, -tal vez

ni él lo supiera- no abusaba de ello y vivía

con humildad, privado de todo lujo y de los

excesos propios de quienes detentan o poseen

algún poder.


No se le conocían aventuras, ni conductas

dudosas. Toda su popularidad, no buscada y

sufrida como una molestia inevitable, estaba

cifrada en sus artes, que en verdad se reducían

a una, o uno:


Todo lo que tocaba se convertía en oro.


Sin embargo, su casa era modesta:

Ni siquiera disponía de vajilla de oro.


(La suspicacia de algunos envidiosos, los

llevaba a decir, con sorna y mala intención:

Se ve que éste nunca lavó un plato…)


Lo cierto es que su fama, bien ganada, lo

obligaba a verse rodeado de admiradores,

aduladores y seguidores: esos que esperan

recibir alguna migaja del poder y nunca

faltan.


Eso sí, se cuidaban bien del contacto estrecho

y mantenían una distancia prudencial para

evitar ser tocados, aún en forma accidental

por el Exitosísimo.


Aunque muchos llevaban a sus hijas, a las

que no les dispensaban el mismo cuidado.

 

Por el contrario, parecían bien dispuestos

a aceptar que el venerado pusiera su mano 

en ellas, o cualquier otra parte de su

exitoso cuerpo.

 

 

(*)  (Versiones desclasificadas, probablemente

       apócrifas de Las Mil y Una Noches.)




martes, 7 de febrero de 2023

El vuelo de la perdiz

 

(Rolando Doorland)

 

Ánodos anodinos

celebran el poema de amor

que no escribimos


Vimos que había otros,

tal vez suficientes, bien terminados

y felices


¿Comeríamos perdices?


¿Era la tarde y la hora

de compensar la pérdida de masa

muscular con un poema pletórico

y empático, cargado de buenas señales

y emanaciones sanas?


¿O habría que despejar la duda

preexistente a la cadena de significantes

que nos llevó hasta acá?


Nadie habla tu mismo idioma,

ningún poema sacro o profano,

póstumo u apócrifo aunque se vista

de seda o se enmascare en la primera

persona del plural.


¿Qué nada por aquí, en el fluído histórico

-aunque humano- que precipita en lenguaje

apto para uso poético y hasta terapéutico?


Aprendemos a escribir y aprendemos a nadar;

el orden puede invertirse tantas veces como

sea necesario


¿Qué es lo necesario del amor?


Anonadarse es fácil,

como comer, armar sentidos navegables

o amortajar el cuerpo de una perdiz perdida


o los resabios incunables de amores truncos

o infructuosos que cursan, con su propio

idioma, un poema anodino cualesquiera dado.


Persevera y triunfarás,

no importa cuando no leas ésto,

me dijo una perdiz de paso

antes de perderse.


domingo, 5 de febrero de 2023

Contra la luna

 

(Dudamel Rambler)

 

Yo no le canto a la luna,

sé que va a seguir estando ahí

cuando yo ya no esté, sin abandonar

sus hábitos ni su órbita monótona

y la relación de dependencia.


No hay lunas tucumanas,

ni pekinesas ni hamburguesas,

ni porteñas:


La luna es una

para todas y todos,

por fortuna

y se mantiene idéntica a sí misma

y a la unidad.


Prefiero cantarle a la movilidad social

o a la movilidad sexual

o al ochenta y dos por ciento móvil

que todos aspiramos -no hay mucho

más para aspirar-


O al producto bruto interno

que no para de crecer

como esa empresa que habla tu

mismo idioma o las tasas preferenciales

de la banca solidaria que te quiere ver

crecer.

 

 

II

¿Está mal?


¿Qué parte es la que está mal?


Podemos corregir algunos valores,

hay luna nueva: cantale a las cosas

buenas. Mañana es lunes,

acá y en las antípodas.


Todo lo malo dejalo atrás,

cantaba el autor comprometido, un

selfmade man nacional y popular

cargado de futuro, armado de una fe

encomiable y auspiciado por el conjunto

de las fuerzas vivas y las fuerzas armadas.


Expresar y representar

el sentir de un pueblo, no es fácil:

Hay que tener talento, conocimiento y

responsabilidad. Tanto en música como

en el arte de la política.


Por eso, ya no hay: Para encontrar artistas

populares y políticos comprometidos,

honestos, hay que buscar en el pasado.


¿Quién querría volver al pasado?


El pasado no existe, me confirmó un

emprendedor exitoso y muy reconocido,

citando fuentes confiables y seguras.

 

 

III

La luna siempre tendrá quien le cante,

en griego y en español, aunque cambien

los gobiernos y las modas.


La luna nunca pasó de moda. Siempre habrá

algún lunático trasnochado, dispuesto a rendirle

homenaje, ofrendarle sus coplas o pergeñar

un lunario sentimental: acá o en las antípodas.


En Europa celebran la vuelta

de la lucha de clases: Dicen que ahí empezó

y quieren hacer valer el derecho de propiedad.


Acá tenemos otra luna, otro ascendente

y otros códigos:


Confiamos en nuestro código de barras

y en la luna nueva que no para de crecer.


Creemos en la inteligencia artificial,

la otra fracasó, y apostamos todo al

turismo responsable:


Esta luna es única, el mundo no se la

querrá perder.


Yo no le canto a la luna,

pero tal vez le cante.




viernes, 3 de febrero de 2023

Conocimiento divino

 

(Asensio Escalante)

 

El conocimiento divino

sólo puede adquirirse por medio

de la fe.


No hay otro camino.


Es directo pero no automático:

lleva su tiempo.


Para los escépticos y agnósticos

esta afirmación carece de sentido.

Sólo reconocen las verdades que

alumbra la razón.


La fe, como es sabido, no es algo

verificable ni responde a ninguna

elaboración teórica que contenga

una demostración lógica.


La fe puede transmitirse, pero

ciertas experiencias no.


Yo pude llegar hasta Dios

y conocerlo, salvando las distancias

que nos separan del Él, por medio de

la Fe. Es trabajoso, aunque no vano.


Lo conocí, sólo que no vi su rostro;

estaba a oscuras:


-Detesto la luz, me confesó en medio

de la obscuridad divina. Ya tengo

suficiente con la mía, que es continua,

intensa e infinita.


Nunca se apaga, pero tiene un costo:


Iluminar cansa, prefiero hacer milagros

(aunque también me aburre, no estoy

haciendo en estos días -sus días equivalen

a milenios de los nuestros-)


Mi amor, inagotable y tan puro como

incontestable, tiene un límite:


Si algo odio, son los seres de luz,

los juegos de luces y los iluminados

que se autoperciben…


Lo que siguió fue una conversación

privada que no estoy autorizado a

revelar.


(Para eso está la poesía, que es revelación

aunque no produce conocimiento)


 
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