(Manuel Santos Lupanares)
¿Somos lo que hacemos?
Sí, parcialmente:
Yo pienso que no, y cuando
pienso que no hice nada
que valga la pena, siento
que no.
Mejor, somos lo que pensamos.
Aunque parcialmente, no se puede
pensarlo todo:
Muchos no pensamos nada, o casi
nada y no por eso somos menos.
Al contrario, yo pienso que no,
que somos mayoría. Pero eso
no significa mucho: ¿De qué nos
sirve ser mayoría si no sabemos qué
hacer con eso?
¿Cómo hacerlo valer?
¿Cómo hacer para que lo que no
hacemos valga más que lo hecho?
Quién sabe si supiéramos…
Somos lo que hacemos parcialmente:
Sólo en un sentido. Hay otro, en el que
somos lo que deberíamos hacer, pero no
hacemos y tal vez no hagamos nunca:
Si lo hiciéramos, dejaríamos de ser
lo que somos. No quisiéramos eso,
hay que descartarlo con toda el alma.
No sabemos de qué está hecha el alma,
con eso no se puede hacer nada.
Es mejor tomar distancia de lo desconocido.
Pocas veces uno es lo que hace.
Hacer, es un verbo peligroso, conflictivo,
y está lleno de contradicciones.
El Ser, no debería estar definido por un
verbo como ese. Aunque la frase suena bien,
como todo lo engañoso.
Tal vez, yo sea lo que hago ahora, al rechazar
ese enunciado totalizador y taxativo.
Mejor: Somos lo que debemos.
No importa cuánto es, ni lo que hagamos:
Esa deuda soberana es lo que nos hace ser.
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