(Carlos Inquilino)
El que las hace las paga,
afirman las autoridades ocasionales,
tan dudosas como otras.
La realidad y la historia
dicen otra cosa: Ellos nunca las pagan,
pero entre tanto que perdimos, también
perdimos la memoria:
Estamos dispuestos a pagar todo
lo necesario con creces.
Mantener la dignidad tiene un costo
elevado, que sube porque está atado
al costo de vida.
La dignidad no se negocia, el resto
se puede conversar.
Este poema no tiene validez
como comprobante de pago.
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