(Cipriano W. Cifuentes)
No nos sobra casi nadie,
dijo una voz popular empoderada,
y los que quieran sumarse,
bienvenidos al tren.
¡Vamos a por más!
-Disculpe, compañera líder, sugirió
un asesor letrado: Hay un vicio retórico
en la última frase, sobra un conector.
-No hay error, es un recurso para atraer
juventudes, infancias y disidencias: ellos
se expresan así, su lenguaje es bastante
acotado y está muy enviciado.
No sobran conectores, nada que nos conecte
sobra: Estamos dando la batalla cultural,
y es con todes, compañere.
-¿Todavía? Yo pensé que ya se había
perdido esa batalla.
-No, la única batalla que se pierde,
es la que se abandona. Todavía cantamos,
todavía esperamos, todavía pedimos, todavía
insistimos con el mismo canto.
-¿Vale la pena insistir con la actitud pasiva
y la retórica viciada de recursos engañosos?
-Su pregunta no es válida, está fuera de contexto.
No son tiempos de definiciones, eso no suma:
Acá venimos a sumar, el que no suma es funcional.
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