(Florencio Cusenier)
Creo en el veto universal,
obligatorio y secreto.
Creo en el veto como derecho
inalienable de las autoridades
legítimamente constituídas
que supimos conseguir.
Creo en el veto obligatorio,
fuente de toda razón y justicia.
Creo en el veto soberano,
que protege el equilibrio sano
entre guarismos y gusanos
y nos hace más humanos.
Las leyes están para vetarlas
si no se ajustan a la necesidad
de nuestros acreedores.
Veto a veto, nos vamos enamorando
de la libertad en estado avanzado.
Mejor que promulgar es vetar.
Con tu veto y con mi veto, vamos
juntos correligionario, compañero,
camarada, hasta alcanzar las metas
prefijadas.
El veto no se negocia: es un recurso
renovable para mantener el orden
y resguardar los logros obtenidos:
Todavía no se ven, hay que darle tiempo
al tiempo y seguir creyendo en el veto
hasta el próximo decreto.
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