(Malcolm Mercader Ergástulas)
Sobre el valor de los cuerpos,
cabe aclarar que todo valor
es un producto cultural.
Cada cultura tiene sus valores,
los cuerpos los adoptan, se adaptan
y los reproducen.
Un ejemplo de la cultura como
condicionante, es el prepucio.
No todos los mamíferos poseen.
Nosotros sí, es producto de la
evolución histórica y cumple una
función.
Sin embargo, algunas culturas lo
valoran como inútil, una parte
descartable de nuestro cuerpo:
Lo extirpan muy temprano, antes
de que su portador pueda decidir
por propia voluntad.
¿Tiene alguna ventaja, reporta algún
beneficio esa extracción?
El modelo extractivo no está en discusión
Las tradiciones no se cuestionan, son
parte de la cultura. Todas las culturas
se fundan en repeticiones sin fundamento.
El prepucio es constitutivo del cuerpo
masculino, no alcanza la categoría de
órgano pero es parte de uno y es parte
de la vida.
No sobra, salvo en algún caso particular
de hiperdesarrollo o falta de elasticidad
que dificulta la función.
¿Cuál es el verdadero valor del prepucio?
No hay una respuesta taxativa, pero habría
que dudar de todos los valores impuestos
por la cultura.
Sería saludable que cada uno dispusiera
libremente del suyo.
No desprecies tu prepucio, es tuyo
y ambos están unidos por una necesidad
recíproca, aunque asimétrica:
Podrías prescindir de él y continuar tu vida,
él no.
¿Cómo te llevás con tu prepucio?
Podrías trabajar esa relación. Contenelo,
hablale, preguntale si desearía una ablación
empática y prolija antes de decidirlo. Es
mejor consensuar.
No le hagas sentir que sobra. Tal vez no sea
lo único que te sobra.
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