(Aparicio Custom)
Los pueblos están perdiendo
la confianza, no saben en qué
invertir lo que tienen.
Están perdiendo la confianza
en el futuro y sus pastores.
Mirar hacia adelante, o hacia atrás
es indistinto: Nadie se hace cargo
del pasivo acumulado y el creciente
descrédito.
Y la Historia no termina de condenar
a nadie, aunque todos conocemos a
los culpables.
La Historia no tiene por qué terminar
bien, ni tiene por qué terminar
como un poema anacrónico que cursa
su insolvencia, condenado a repetirse
en ambos sentidos de la inversión.
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