(Gualterio Whiteman)
Cuando te quejas te debilitas,
cuando agradeces te fortaleces.
La queja, como la negación
o el rechazo implican una fuga
de energía que podrías aprovechar
en sentido útil y productivo.
Hay quienes creen que no tienen
nada que agradecer ¿Sabes por qué?
Porque están encerrados en sí mismos
y ese bloqueo les impide vincularse
con el mundo en un sentido positivo.
Entonces, les resulta más fácil quejarse
y deslindar su responsabilidad en los
demás.
Atribuyen su fracaso a la realidad
externa, que perciben indeseable y
hostil y, nos guste o no es lo que hay
y siempre funcionó.
¿Eres de esos ingratos? ¿Crees realmente
que no tienes nada que agradecer a nadie?
¿Ni a Dios?
Ah, eres también escéptico y nihilista
¿Verdad?
Entonces, no te quejes: Al menos evitarás
la fuga de energía, aunque no vayas a usarla
para nada útil.
No es necesario que agradezcas este consejo.
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